En las antípodas I

Por esta sección aparecerán artistas cuyas latitudes están distantes. En cada capítulo viajarán desde las antípodas sonoras dos grupos para acabar encontrándose en el núcleo del universo sonoro. Y es que los polos opuestos se atraen. O eso dicen…

En esta primera edición emprenden el viaje dos bandas tan dispares como son The Mars Volta y Weezer.

The Mars Volta: demencia musical

Esfuerzo.  Abstracción. Tenacidad. Ante una primera escucha de la propuesta musical de los de El Paso (Texas)  se necesitan las cualidades anteriores. No se digiere fácil la mezcla infinita de estilos y menos aún el concepto detrás de las canciones paridas por dos culos de mal asiento como son Cedric Bixler-Zavala y Omar Rodríguez-López.


Recuerdo mi primer contacto con estos marcianos con bastante claridad. Sería allá por el 2006 cuando me interesé por ellos a raíz de las buenas críticas que cosechaban dentro del sector progresivo del rock .
Esperaba yo encontrarme una evolución con respecto al post-hardcore de los inolvidables At the Drive In liderada por ambos durante el intervalo de 1993-2001.  Patidifuso me quedé con la locura y el frenesí del más de cuarto de hora de Tetragramatton (Amputechture).

Aquello no una era una evolución musical, era una revolución sonora en toda regla. Sonido esotérico, riffs acelerados, progresiones continuas y deconstrucción de las estructuras y parámetros convencionales dentro del rock. Suma el particular e hiperagudo registro vocal de Cedric y tenemos un cóctel  que desde el primer sorbo se antoja difícil de repetir. La guinda que corona el pastel son las abstractas y misteriosas letras con numerosas metáforas y en las que en ocasiones se alternan los idiomas inglés y español en una misma canción.

Sin embargo, esforzándome en entender aquello, abstrayéndome de prejuicios y siendo tenaz pude vislumbrar que lo que se escondía tras una marea de capas de instrumentos era sencillamente una genialidad creada por dos mentes privilegiadas en esto de la música.

No se puede entender el desarrollo del (a veces mal denominado) rock progresivo del siglo XXI sin la imprescindible trilogía que forman De-Loused in the Comatorium , Frances the Mute y Amputechture.

Locura transitoria, episodio reversible de esquizofrenia, banda sonora de un manicomio.

The Mars Volta han sido (o son- váyase usted a saber ) una banda varios pasos por delante de sus coetáneos. En realidad, han transitado caminos por los que nadie parece atreverse a volver caminar. Parece obvio que esos senderos con destino a la locura musical asustan al más curtido y en ocasiones hasta el propio Omar Rodríguez-López pierde el don de la genialidad (los últimos lanzamientos del combo son un ejemplo).

 

Ser un funambulista que coquetea con los límites inexplorados musicales y con la cordura de su público es una auténtica locura. Pero bendita locura.

 

Weezer: Take it easy bro!

Menos es más. Eso debe pensar nuestro amigo con pintas de nerd Rivers Cuomo. No se complica a la hora de elegir el nombre de sus discos (se le ponen colores y a otra cosa) y mucho menos en currarse las portadas o el artwork (lo mismo nos echamos fotitos en plan frontal y trasera así todo muy original  que ponemos un gracioso perrete saltando).

rivers cuomo
Y estando todo inventado como dicen, pues pongámonos a hacer canciones buenas. Y vaya, cuando se ponen los muchachetes bien que hacen canciones redondas se mire por donde se mire. Power pop dificilmente igualable, himnos del rock alternativo desde comienzos de los 90.

 

Canciones con guitarras que molan y melodías que te dibujan una sonrisa una cara es lo que ofrecen Weezer (ojo que no es poco). Aquí las estructuras son claras y cristalinas, intro-estrofa-estribillo-puente-estribillo (coros)-estrofa-outro. Cierto es que la discografía no es plana, y tienen sus discos con cierta dosis de innovación dentro los parámetros de su fórmula (Pinkerton y Maladroit) .

 

Debo confesar que el disco azul (The Blue Album,1994) estaría en mi hipotético Top 5 de discos perfectos en los que no sobra ninguna canción. Así, elegir temas en el disco azul es una ardua tarea, pero el tema más representativo del sonido power pop es Surf Wax America. Melodía que transporta a una playa soleada de verano. Felicidad. Chicas en bikini. Boicot a los libros de autoayuda y a las terapias de grupo, temazos de Weezer en vena y adiós depre.

 

Desde el disco rojo (The Red Album, 2008) no creo que acierten 100% en un trabajo, si bien en los sucesivos intentos han seguido ofreciendo buenos singles (aunque cada vez más contados). Parece que a Rivers le falta la frescura de antaño. La edad no perdona podríamos pensar.

A mí a Weezer mes gusta compararlos en su estilo a ACDC, tienen una fórmula relativamente sencilla y lo único que les exiges es que te saquen de vez en cuando un disco con buenos temas y que puedas verlos en directo y vivir la esencia de cantar a grito pelao sus estribillos con una sonrisa de oreja a oreja.

Revisitar periódicamente la discografía de la banda y escuchar sus grandes éxitos imperecederos es como rememorar los tiempos locos de la adolescencia, todo hormonas y efervescencia, pero al fin y al cabo, ¿no es aquella juventud la etapa que siempre asociamos a la felicidad?  Yo con Weezer, más feliz que una perdiz oigan.

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