En las antípodas II

 

Por esta sección aparecerán artistas cuyas latitudes están distantes. En cada capítulo viajarán desde las antípodas sonoras dos grupos para acabar encontrándose en el núcleo del universo sonoro. Y es que los polos opuestos se atraen. O eso dicen…

En esta primera edición emprenden el viaje dos bandas asociadas a subgéneros similares (post-metal y post-rock) pero con notables diferencias: Cult of Luna Sigur Rós.

 

Cult of Luna: Los Reyes del Norte

Umeå es una ciudad norteña de la fría Suecia. Algo debe respirarse por aquellos lares o bien algo hay en el agua, y es que de allí son bandas tan imprescindibles como Refused, Meshuggah o Cult of Luna. Los últimos, en este 2016 han publicado nuevo material, en concreto un EP denominado Mariner y en el que se alían con Julie Christmas (ex Made Out of Babies) con un resultado más que digno en general y en temas como el adelanto A Greater Call o Chevron rozan la perfección. La primera canción ejemplifica bastante bien las virtudes del combo sueco: capacidad para intercalar pasajes reposados con explosiones de riffs metálicos, todo conjugado con un excelso uso de potentes guturales. Vamos, lo que ha venido a llamarse desde principios del nuevo siglo Post-Metal. Aunque sonidos afines al post-metal ya podían intuirse en formaciones como Tool o Neurosis en los 90, es el disco Oceanic de ISIS, el que se considera piedra angular y definición posterior de dicho subgénero.

 

Seguramente, hoy día esta etiqueta abarca demasiado y ya se habla de subcategorías dentro de ésta, recordemos, subcorriente del más longevo heavy metal. Personalmente creo que la intensidad y la épica son el común denominador sobre el que se asientan insignes de esta corriente metálizada como son los ya mencionados ISIS y Cult Of Luna así como otras bandas puramente instrumentales (algo muy habitual en las sonoridades que aquí hoy se presentan) como son Russian Circles o Pelican.
A mí me gusta ver a Cult of Luna como los hermanos europeos de los ya difuntos y geniales ISIS. Sumergirse en su discografía, es emprender un viaje adentrándose en opresivas atmósferas con densas capas de guitarras reminiscentes del sludge metal.

CULT OF LUNA

No es fácil quedarse con una referencia de los suecos, en cada disco han ido introduciendo matices y sonidos (teclados, samples y demás arreglos electrónicos) que son una evolución lógica en su carrera, todo ello contando normalmente con muy buena aceptación por parte de la crítica especializada. Su última largo duración de estudio (Vertikal, 2013) es un trabajo tremendamente disfutable y aúna la capacidad de sorprendernos de la banda pero con temas que dejan una impronta instántanea pese a su largo metraje (I: The Weapon o In Awe Of superan los 9 minutos pero se pasan voladas).

 

De tierras escandinavas han surgido varias escenas sin las que difícilmente el rock y el metal podrían explicar su historia reciente desde los 90. La explosión del Black Metal en Noruega o el  Garage Rock n´Roll con The Hellacopters y demás bandas afines son dos buenos ejemplos. Aunque la competencia es feroz por dichas latitudes, en mi corazón Cult of Luna se han ganado la corona de la monarquía rock escandinava gracias a una carrera labrada a base de grandes lanzamientos. Y si el invierno es verdad que se acerca, yo tengo claro con quien me aliaré: yo voy con Los Reyes del Norte. Para muestra: ver cómo se desenvuelven en medio de la ventisca de una tormenta de nieve acertando en una desenchufada versión de Passing Through.

 

Cult of Luna son de esas bandas que poseen el don de conjugar sonidos extremos con momentos delicados de extremada belleza. Algo que muchos intentan, pero pocos alcanzan las cotas de excelencia de los de Umeå.

 

 

 

Sigur Rós: la bella calma tras la tormenta

¿Y cuál es la frontera que marca el Post-Rock y el Post-Metal?  Yo diría que seguramente es el tratamiento del factor intensidad/emotividad en las canciones. El clímax, en bandas como Sigur Rós se busca de manera más pausada, transcurriendo por estructuras musicales que nos transportan a paisajes ensoñadores sin normalmente hacer uso de  os riffs de guitarras descendientes del metal que sí aparecían en la música de Cult of Luna.

 

Casi con total seguridad si hubiese que decidir quien posee el trono en este hoy día hiperextendido genero musical, habría opiniones dividas entre Sigur Rós y Mogwai. Resulta curioso que el sonido de ambas bandas sea de lo más dispar. Una es prácticamente instrumental (salvo en contadas excepciones Mogwai saca temas en que hay alguna voz) y con más “aroma a rock convencional”, mientras que en la otra la personalísima voz de Jonsi lo invade todo, incluso en ocasiones deja en un segundo plano sus composiciones musicales. Es precisamente aquí, donde radica una de las señas de identidad de Sigur Rós. Dudo muchísimo que el éxito cosechado hubiese sido posible sin la capacidad vocal de su frontman. El falsete de Jonsi dota a las canciones de un tono onírico y épico que predomina en toda la discografía de los islandeses.

sigur ros

Otro elemento inconfundible es el uso de las cuerdas y arreglos varios. Y como no los crescendos épicos de explosión estelar (más grandes que arrancar a volar como ilustra el vídeo de abajo).  La inclusión de ellos otorga un carácter emotivo a la totalidad de la discografía (imposible no emocionarse con temas como Untitled #1 Vaka , Glósóli ó Festival por citar algunos) En el apartado lírico, Sigur Rós son uno de esos casos particulares, ya que poco personal podrá decir que es capaz de encabezar grandes festivales veraniegos, vender millones de discos y contar con el beneplácito de estrellas del mainstream (Chris Martin de Coldplay declaró en su día que Sigúr Ros era la mejor banda del planeta) cantando en un idioma minoritario como es el islandés. Efectivamente, en ese selecto grupo también está la amiga Björk, pero ahora suma el hecho de que en bastantes canciones Sigur Rós cantan en el autodenominado idioma Vonlenska (autoría de Jonsi).

 

Contrastando con su gélida tierra natal, una gran cantidad de canciones nos transmiten calidez, emoción y momentos en los que es difícil contenerse de echar una lagrimita. Como hace poco leía en un titular, tras su actuación en esta edición del Primavera Sound, los islandeses son una “fascinante catedral de sonido”. Oír su música (a poder ser en la oscuridad y con unos buenos auriculares) es contemplar la fastuosidad de una gran catedral sónica, en el que con cada escucha te das cuenta de detalles y ricos ornamentos que adornan un resultado que traspasa ,a veces, la experiencia sensorial musical. Juegan en otra liga, y de hecho últimamente están más preocupados en ofrecer algo más que música, hoy de hecho presentan su proyecto Route One (viaje a través de islandia de 24 horas) usando la teconología 360 º.

 

Sigur Rós son sin duda alguna la BSO perfecta para ver la aurora boreal en su fría tierra natal. En fin, otra cosa a la lista de cosas que hacer antes de morir…

 

 

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