Michael Kiwanuka: Love & Hate

kiwanuka

 

El nombre de Michael Kiwanuka lo llevaba un buen tiempo viendo asociado a nueva gran promesa británica, pero ha sido ahora que con motivo de su segundo álbum publicado el pasado mes (Love & Hate) cuando he decidido adentrarme en la música de este joven prodigio. Una nueva figura de eso que denominan nuevo soul, aunque su sonido bebe de bastantes otras fuentes y su propuesta tiene más de cercano al folk que al soul clásico.
Ha sido curioso el hecho de que casualmente me he ido topando inconscientemente  y de distintas formas con su música: reportaje en el telediario de TVE a raíz de su visita al Madcool, su tema Home Again del disco anterior en el cierre del primer episodio de esta temporada de Hard Knocks (el Football es mi otra pasión)… En definitiva, señales que hacían que por lo menos debiera de darle un oportunidad a su nuevo trabajo Love & Hate. Y vaya si he hecho bien.
Puro talento es lo que uno se encuentra al descubrirlo. La prensa especializada british (por otra parte muy dada a estas cosas) ya le ha encumbrado como la nueva gran figura del soul británico. Folk con letras de carácter introspectivas pero aderazadas con comedidos (pero perfectamente engarzados) arrebatos de guitarras deudores del blues, unidos a unos arreglos  y coros que sólo hacen ensalzar una voz, ya de por sí sola, cautivante desde la primera escucha.
Michael es un jovenzuelo londinense de mi generación (nació en el 1987), sí de esa que ahora tanto gusta denominar a sus integrantes como millenials. Londinense y con raíces africanas (de padres de Uganda) aúna en su propuesta una serie de elementos con los que resulta difícil no conmoverse. Su voz es a menudo comparada con la de muchas leyendas (incluyendo Van Morrison, poca cosa amigos) y además parece haber encontrado una fórmula para hacer accesible su propuesta a públicos que van más allá de amantes del género (ha sido nº1 en las listas de UK y superestrellas pop como Adele incluso parece fans de su música ). Con un público british huerfano tras el triste y trágico fallecimiento de su diva del soul Amy Winehouse no me extrañaría que Michael Kiwanuka acabase obteniendo incluso mayor atención en un futuro a corto plazo, aunque por imagen  el chico no cumple el perfil de estrella alternativa que trasciende al mainstream.

 

 

El sentimiento que recorre el disco por completo es el de un Michael reflexivo acerca de cuestiones que todo ser humano aborda a lo largo de su existencia: amor (y por ende desamor), dudas existenciales, arrepentimiento, incerteza sobre el futuro, etc…

El disco sónicamente hablando, dentro de sus parámetros, ofrece variedad estilística. La apertura es totalmente deliciosa con un tema como Cold Little Heart que asciende hasta los casi 10 minutos pero en el que nada falta ni sobra. Inicio instrumental con un ejercicio de slide guitar ambicioso y unos coros muy cuidados (en ocasiones recuerdan a los coros gospel). Espectacular Michael a la guitarra, cuando se suelta la melena consigue pellizcarnos el corazón a las seis cuerdas. Quizás echo en falta más canciones en esta línea de que las guitarras tengan más peso.
Tras dejarnos embelesados con el inicio, a continuación nos topamos con una canción que más bien parece sacada de cualquier campo de algodón de aquel sur de los EEUU esclavistas del siglos pasado. Palmas, voz a capella y coros que repiten que “soy un negro en un mundo de blancos”. Sin ser nada del otro mundo el tema, pero que por el claro trasfondo en contra de la discriminación racial, desgraciadamente aún hoy día patente, la hace casi necesaria en su caso. Intenta ser un himno que remueva conciencias pero no es ni mucho menos mi momento favorito del disco.
A lo largo del disco hay momentos de diversidad. Existen temas con capacidad de ser de más fácil digestión como la canción homónima Love& Hate y single de adelanto (a pesar de contar con más de 7 minutos) o One More Night con mayor ritmo que el resto de compañeras del disco. Por otra parte, te encuentras con una I´ll Never Love de belleza extrema pero de un dolor en la letra que resulta difícil no echar una lagrima (esto lo digo como un cumplido).

 

 

Mención aparte merece ese cierre colosal que es The Final FrameUna guitarra bluesy y sensual nos guía por un viaje sonoro inmenso. Otra composición de pellizco con una letra de confesión de remordimiento y lamento con la que maravillarse y conmoverse a partes iguales. Sobresaliente ejercicio de un artista que desde ya se ha convertido en una de las figuras que tengo claro que voy a seguir en su próximos pasos. Por lo pronto no me importaría que le concediesen el próximo mes el prestigioso Mercury Prize al que está nominado.

 

 

Track by Track en un tweet:

  1. Cold Little Heart: Tras 5 minutos preciosos de slide guitar y coros, la voz de Michael nos guía por una canción rayando la perfección. Inicio insuperable.
  2. Black Man in a White World: clara referencia al conflicto racial. Single y canción que por temática puede servir de gancho pero no me encaja con el resto.
  3. Falling: un Michael compungido canta en el estribillo que está en caída libre. Línea de bajo muy disfrutable. Las guitarras vuelven a aparecer.
  4. Place I belong: de las canciones que menos me llegan. A ratos me parece demasiado sobrecargada con los coros “gospel”. ¿SObreproducción de Danger Mouse?
  5. Love & Hate: single claro. Contiene todo lo bueno condensado: arreglos, cuerdas, coros, arrebato de guitarra y melodía. Lucimiento vocal de Michael.
  6. One More Night: tema más simple pero que con el talento de voz resulta cumplidor. Cercano al terreno de unos Black Keys pausados. Vientos muy nuevo soul.
  7. I´ll Never Love: otra canción más de piel de gallina. Cautivadores y abundantes arreglos. Canción corta pero suficiente para emocionar.
  8. Rule the World: tono intimista que se rompe con percusiones y coros. El final devuelve la versión orquestada presente en todo el disco.
  9. Father´s child: tema de bella factura. Muy redondo, perfección y detalles por doquier. Al nivel de los mejores temas del disco. Larga duración también.
  10. The Final Frame: cierre por todo lo alto. Cuando del dolor nace la belleza. Guitarra “herida” que emociona. “Muy tarde para huir”. Canción muy especial.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s