Desempolvando discos olvidados I:Grey Britain (Gallows)

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A veces toca poner en orden cajoneras y estanterías, y en alguna de ellas, nos encontramos con algún objeto inesperado y caído en el olvido. De esos recónditos espacios también salen discos que por diversos motivos han caído en desgracia y que apenas han sido revisitados a pesar de que en su momento fueron grandes obras pero de vida caduca. En esta sesión le quitaré el polvo a algunos de esos trabajos musicales. Hoy desempolvo Grey Britain, disco de Gallows del año 2009. 

Poniendo en orden el cajón de discos olvidados, encontramos el a menudo denostado, injustamente en mi opinión, segundo trabajo de la banda inglesa Gallows. Para ponernos en contexto, hay que viajar en el tiempo hacia el 2009. Pónganse en la piel de unos chavales ingleses que cuentan apenas los veintipocos años y que vienen de poner patas arriba toda una escena punk-hardcore amuermada en Europa y que con su magnífico y rompedor debut Orchestra of Wolves, disco que precisamente hoy cumple una década, se posicionaban como la banda que iba a reinventar el Punk 2.0, de hecho, las comparaciones con el famoso The Shape of Punk to Come de Refused circularon desde el minuto 1  aun estando ambas propuestas ciertamente distantes.

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Además y para estigmatización de bastantes, la banda consigue un megacontrato con la multi Warner, con su millón de libras de por medio. En la cúspide de la pirámide rock y con medios para hacer lo que les venga en gana (presiones artísticas obviamente aparte) graban uno de los discos más claustrofóbicos, depresivos y “grises” de todo el nuevo milenio. Como magníficamente cita Ramón Oriol en su libro Música Alternativa: Auge y Caída (1990-2014): 

Gallows fueron muy especiales: irrumpieron como sangre fresca a mitad del primer decenio del nuevo siglo con el intimadante Orchestra of Wolves, llevando el sonido San Diego a otro nivel desde el culo de Inglaterra.

Unos chicos de familia pobre que sobresalieron de entre miles de bandas de todo el mundo no sólo porque tocan de miedo, sino por tener en Frank Carter a un frontman carismático, agresivo y fuera de control, devolviendo él sólo esa desaparecida sensación de peligro a las salas de conciertos, demonstrando una clara actitud confrontacional con su público en aras de llevar sus actuaciones a otro nivel…

Que fue el que llevaría a la banda a publicar el ambicioso y depresivo Grey Britain en 2009, un conato de London Calling para el nuevo milenio -o eso les hubiese gustado a ellos- y a la postre uno de los discos más crudos y dolorosos que he podido escuchar jamás, dejando al descubierto toda la miseria y amargura que esconden los chavs, la ninguneada clase obrera británica, perdiendo además por el camino parte de la violenta frescura que escondía su debut.

Un escupitazo llamado Grey Britain, en el que Gallows jugaron la ambiciosísima carta de crear un disco conceptual con el que describir la cara más gris de su tierra natal. Un retrato estremecedor de la pérfida albión. La misma sobre la que Owen Jones habla en Chavs. La Demonización de la clase obrera. Dolor e inmundicie desde el primer segundo del trabajo, abierto premonitoriamente por el sonido de un infecto Támesis para que entremos en situación y una estrofa de Frank Carter en la que describe el ficticio (o no) Grey Britain:

Grey Britain is burning down
We’ll be buried alive, before we drown
The queen is dead, so is the crown
The shallow grave, fit for the ground
Stick your coffins in the riverbed
Where all our sins are laid to rest
Set alight to the flag we used to fly
God help us now, we are ready, to die

El tono gris y depresivo dota de esa sensación de aflicción continua presente a lo largo de todos los temas. A veces ese sentimiento de punción y dolor se transforma en bellos pasajes orquestados dotando al disco de unos elementos que cogieron a más de uno con el paso cambiado. Muy destacables son estos esfuerzos en temas como Misery, Death Voices o Crucifucks. Estos tramos para muchos chirriaron demasiado, pero para un servidor son precisamente lo que otorga a este disco de un extra.  De hecho el cierre del disco con 4 minutos instrumentales son impropios de un grupo punk pero imprescindibles en una obra que destroza los límites del género.

 

A pesar de la inclusión de esos pasajes intensos de cuerdas, Frank Carter mantiene inalterable su capacidad para escupir sin piedad bilis en muchísimas estrofas, como en ese arrebato anticlerical que es Crucifucks:

Throw the bodies into the streets
Nothing more than rotten meat
Taught not to bite the hand that feeds
‘Til it’s cold and dry and no longer bleeds

The snakes get fat while the good rats die
So all the pigs should be bled dry

The London metropolitan
All the fucking clergy men
Child abusers, national front
Rapists, racists, all fucking scum

 

Si hay un tema que sirve de punto inflexión en todo el disco y que muestra por primera vez la cara de Frank Carter con una voz cantada – de igual dolor o más que cuando grita – es esa pieza doble que es The Vulture. Dividida en 2 actos, con lírica común pero con dos registros vocales tan lejanos que parecen dos historias bien diferentes. Frank Carter reencarnado en pleno siglo XXI en Johny Rotten. Un frontman hipertatuado – de hecho, también ejerce como tatuador –con un carisma inigualable y con una capacidad y presencia incendiaria que ya quisiera su paisano, y también hipertatuado, Oli Sykes de BMTH. Pocos vídeos con imágenes de un directo me impactaron más en su momento que aquella genial Abandon Ship de su opera prima.

 

Creo que esta obra artística merece ser oída de principio a fin. Con la perspectiva que da el tiempo, la furia y angustia transmitida sigue intacta y además no suena para nada impostada. Reencontrarme con Grey Britain años después ha traído a mi mente escenas catárticas como las descritas en el disco pero también ha despertado el anhelo y nostalgia por un grupo que en su formación original, con los hermanos Carter, fue capaz de lanzar dos trabajos de estudio diferentes pero absolutamente disfrutables. La urgencia y violencia intrínseca en aquellos temas no ha vuelto a repetirse en Gallows desde que Frank decidiera que su camino era otro y sus labores vocales las ocupara Wade MacNeil (Alexisonfire).

 

 

 

Track by Track en un tweet:

  1. The Riverbank: inicio tenebroso y tenso con el Támesis de fondo. Entrada en escena de bandera. Gris plomizo elevado a la máxima potencia.
  2. London is The Reason: Puñetazo directo a la mandíbula. Cercano al sonido del debut. Estribillo con coros hooligans. El cierre es de batalla campal en el pit.
  3. Leeches: aceleradísima y con coros en el estribillo de nuevo. Referencias a la religión en las letras. Contiene riff con un groove muy RATM.
  4. Black Eyes: corrosión y riffs que se acercan al sonido del debut. Final con coros, de sudor en directo. Desgañitamiento y cabalgada final a la batería.
  5. I Dread The Night: cañera y violenta.Estribillo doloroso.Doble bombo haciendo presencia. Otro riff parecido al de Leeches. Outro con coros callejero-etílicos.
  6. Death Voices: otra puñalada trapera pero con un final bellísimo orquestado para contrastar con los minutos anteriores. Se nota producción delicada.
  7. The Vulture [Acts I & II ]: pieza central del disco. Sin igual en su discografía. Frank como nunca se había oído. Ejercicio superambicioso de tono depresivo.
  8. The Riverbed: sonido de alarma y un riff destructor devolviéndonos a un paisaje todavía más gris. Auténtico inicio y cierre rompenucas.
  9. The Great Forgiver: violento y destartalado tema. Es de los que menos me dicen del disco.  Quizás el más corrosivo e infecto de todos.
  10. Graves: inicio atropellado con coros y Frank escupiendo. Saturación y ruido a tope.El tema respira con la entrada del gran Simon Neil (Biffy Clyro).
  11. Queensberry Rules: riff pantanoso. La batería en modo cacería. Gran final con un Frank hablando de la nueva Union Jack. No es mi favorita ni mucho menos.
  12. Misery: intro orquestal preciosa rota por un bajo sobresaturado y cristales rotos.Tema tremebundo de letra autodestructiva. Grito final aterrador.
  13. Crucifucks: Obra maestra.Detalles por doquier: guitarras cuidadas,redobles,cambios de ritmo,respiración de Frank. Broche de oro intrumental como outro.

 

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