Mono: Requiem for Hell

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Siempre hay que tomarse en serio un nuevo trabajo de estudio de los japoneses MONO. Incluso cuando el asunto huele a chamusquina. La banda japonesa siempre ha sido una de las que ha sido capaz de asomar la cabeza dentro de la marabunta de bandas que bajo la etiqueta post-rock han florecido en los últimos quince-veinte años. Con unas composiciones que consiguen tocar fibra por su emotividad, siempre les he tenido en altísima estima, y es que con obras como Hymn to the Inmortal Wind (2009) me dejaron boquiabierto en su momento. Desde entonces, los he seguido fielmente aunque sus posteriores obras, aun conteniendo grandes momentos como Dream Odissey, Kanata o Cyclone, no han tenido la redondez del citado trabajo de preciosista portada publicado en el 2009.
Con estos antecedentes, se afrontaba con esperanza que el nuevo trabajo de los japoneses, y con nuevamente la colaboración del gran Steve Albini por primera vez desde su genial disco del 2009, nos devolviese a unos Mono en estado de gracia. El desenlace no ha sido el deseado, más que me pese.

En Requiem for Hell nos encontramos con un escueto tracklist formado por tan solo 5 piezas. Y sí, digo piezas, porque aquí como es habitual en obras similares, hablar de canciones inconexas una vez más no tiene sentido. En este caso, parece que esta obra conceptual está inspirada en la Divina Comedia de Dante con la que según sus creadores han intentado desarrollar su personal propuesta instrumental de modo “… que puedas experimentar todos los elementos de la vida, desde la muerte y la vida, el cuerpo y el alma, la esperanza  y la desesperación, la luz y la oscuridad…”.
Los detalles y virtudes de la banda están presentes, con un Taka más comedido en sus desarrollos de guitarra y más centrado en sus labores de dirección del cotarro, cual director de orquesta.  Que duda cabe, que la intensidad desbordante de sus a veces lacrimógenos temas sigue inundando cada rincón de sus pasaje musicales. El primer contratiempo que encuentro en este viaje que nos proponen, es que en más de una ocasión tengo una sensación de déjà vu constante. Mono ya me han llevado a esos mismo lugares, y no me siento tan impresionado y abrumado como la anterior ocasión.

Otro asunto que no me ha gustado nada, ha sido la inclusión del tema que abre el disco, aquí rebautizado como Death in Rebirth, ya publicado el año pasado en el split con los alemanes The Ocean pero titulándose allí Death in Reverse. Mal asunto cuando tienes que tirar de material ya lanzado para un nuevo disco de estudio. Ojo, que la canción como tal no es mala, otra cosa diferente es reutilizar- diferente es reciclar o dar un lavado de cara a un tema pretérito-  en una nueva obra, máxime cuando lo que resta por ofrecer son apenas cuatro nuevos temas. No sé si será falta de ideas o que tienen ya muy trillado sus planteamientos-algo un poco generalizado dentro del género, dicho sea de paso- pero el resultado no es nada satisfactorio.

 

Stellar aporta la dosis orquestada de sobras conocida, con la que en ningún momento llego a hacer click y pasa sin pena ni gloria. Es bonita, pero ya tal. Ely´s Heartbeat es 100% reconocible por la guitarra de Taka pero no posee nada innovador ni ninguna genialidad a la que agarrarse. Piezas que más que para dar empaque al conjunto sirven para rellenar en este caso. El último acto, The Last Scene sirve para dar cierre aun disco que si fuese por los cuatro temas hasta ahora citados estaría en el top de decepciones de mi 2016 musical.

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Pero con tal cantidad de talento es prácticamente imposible que no se les cuele algo genial, aunque sea por inercia. El único momento memorable, pero vaya momento, lo conforma ese tremebundo viaje que es Requiem for Hell. La canción. Pieza que focaliza y angula todo el disco y que es lo único que da cierto sentido a esta publicación. La composición de casi 18 minutos tiene dos actos bien diferenciados, el primero un bello desarrollo marca de la casa y el segundo una explosión infernal para el cierre. Un viaje que sí está a la altura de la magnificencia del viaje al infierno, vía purgatorio, del clásico del que han tomado inspiración.

Hace bien poco decía que con 7 minutos de este tema recuperaba la fe, pero lo ofrecido por este álbum no da más que lo que proporciona el tema homónimo. Agradable para escuchar en momentos de recogimiento, soledad y lecturas pero aquí por desgracia no abunda ese duende que sabemos que atesoran. Trabajo que si por algo se salva es por lo excepcional e intenso del tema central, compensando en parte la mediocridad del resto de acompañantes. Con un listón tan alto como el que han establecido con referencias imprescindibles dentro del género,la ardua tarea de superarse cada vez se complica más.
Esa teoría de que bandas de este género en más de una y dos ocasiones se autoplagian en sus nuevos discos, me sobrevuela la cabeza y quizás, aunque sea por primera vez, le encuentro sentido y base.

En este 2016, algunos discos esperadísimos de nombres insignes afianzados dentro de la escena me están dejando bien frío, casos como el de Explosions in The Sky y su sosaina trabajo o este de Mono, poniendo quizás de manifiesto que a estas alturas de la película difícilmente podamos toparnos con un trabajo que revolucione un subgénero ya de por sí bastante inmovilista. Una vez hecha está reflexión tan pesimista y agorera, tampoco creo que haya que sacar conclusiones precipitadas sobre el estado de salud del post-rock. Lo cierto es que en los próximos años veremos de qué manera evoluciona el género, o no.

 

Track by Track en un tweet:

  1. Death In Rebirth: el crescendo, la épica, la emotividad, las capas de guitarras, el viaje sonoro… Todo perfecto si fuese un tema nuevo.
  2. Stellar: otro recorte del final de Death In Reverse del 2015. Tanto copy-paste no tiene ni puñetera gracia. Una pena.
  3. Requiem for Hell: epopeya de 18 minutos.Épica elevada al infinito.”Batalla por el Paraíso” en 2009,ahora “Requiem por el Infierno”. Más grande que la vida.
  4. Ely´s Heartbeat: canción algo plana con guitarras reminiscentes a obras anteriores. Se podría salvar por los pelos.
  5. The Last Scene: otro tema demasiado predecible. Guitarras que intentan hipnotizar pero que se quedan a medias.

 

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