Avenged Sevenfold: The Stage

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Tras una maniobra de despiste, o autotrolleo, en la que Avenged Sevenfold anunciaban el lanzamiento de su nuevo trabajo para Diciembre, finalmente el trabajo veía la la luz a finales del pasado mes de Octubre. Seguramente con intención de pillar a la peña por sorpresa como estrategia comercial sin precedentes, The Stage se convertía en el séptimo álbum en la discografía de los norteamericanosSin mucha publicidad previa de por medio, únicamente con el single y corte de apertura de nombre homónimo al disco,  había dudas legítimas por ver si el grupo era capaz de resarcirse de un anterior disco, Hail To The King, bastante desafortunado y olvidable. Además con un nuevo cambio en la formación al incorporarse a la batería Brooks Wackerman (Bad Religion), sucediendo en el puesto a un Arin Ilejay que no terminó de encajar en la formación.  El resultado final cumple al menos la premisa de mejorar al predecesor, aunque tampoco tenemos entre manos una obra que alcance cotas pretéritas más altas.

Un disco que a pesar de sus probables y lícitas aspiraciones comerciales  es de largo minutaje  y en el que Avenged Sevenfold han optado por tomar caminos más “experimentales”, haciendo del trabajo una obra bastante heterogénea en la que la variedad es la tónica general. Aquellos que esperaban, o intentaron vender, un “back to the roots”  seguramente no estarán demasiado contentos con el desarrollo del disco. Un trabajo a ratos denso y oscuro, y a ratos melódico y con algún estribillo memorable. La mayor parte de la brillantez del sonido más “clásico” de la banda se encuentra distribuida en las primeras canciones hasta el quinto corte Creating God. A partir de ahí el trabajo adquiere otra dimensión más pausada, con más aristas y a ratos más “espacial” -sí, un poco como la portada del disco- mostrando a una banda que no teme en arriesgar y salir de lo que podría ser su zona de confort.

Para aquellos seguidores que disfruten de los A7X más acelerados y rítmicos, canciones como Paradigm God Damn serán sus preferidas. La última es el tema más corto de todo el disco, yendo a la yugular en menos de cuatro minutos, comprobándose que la entrada de Wackerman a los parches ha sido un acierto. El trabajo a las baquetas es uno de los puntos más favorables que encuentro en todo el disco, luciendo en otras canciones como Fermi Paradox o Higher y engarzando espectacularmente bien con los armónicos solos de Synister Gates. Unas melodías que intermitentemente funcionan pero sin llegar a sobresalir a niveles de la época pre-Nightmare. Quizás, uno de los estribillos más pegadizos del disco es el que queda registrado en Creating God, además con el tema genialmente adornado por un tramo de guitarra-batería de lo más destacable.

 

Con una temática bastante metafísica, abordando en algunos temas y asuntos propios de la ciencia o la astrofísica – de hecho, el último corte contiene un tramo spoken del reputado astrofísico Neil deGrasse Tyson- A7X toman una senda que no les esperaba, y si bien al valorar la segunda parte del disco no encuentro canciones a las que vaya regresar en un futuro muy a menudo, sí que es loable el intento de otrorgarle al sonido nuevas dimensiones. La preciosista y épica Roman Sky, en la que la orquestación tiene un gran peso, o el ambicioso cierre de más de cuarto de hora con Exist – una fórmula de cierre de disco de largo minutaje que ya usaron en Nightmare con Save Me– dan muestra de que la banda no se achanta a la hora de tomar caminos inexplorados. Otra cosa es lo que los seguidores querríamos o desearamos.

 

Uno de los aspectos que menos me ha gustado es la interpretación vocal de M. Shadows. Un frontman que siempre ha estado en el punto de mira por su particular y nasal estilo, pero que casi siempre me había conseguido encandilar por su potencia. Aquí el cantante no muestra esa garra ni ese punch, pareciendo como si hubiese grabado el disco con el piloto automático puesto, o directamente que tiene sus cuerdas vocales jodidas quién sabe. Que sí, que usa variedad de registros en algunas canciones, pero sin esa fuerza se queda en un mero cantante más del montón. Tampoco ayuda que debido al trágico fallecimiento del insustituible Jimmy The Rev Sullivan perdiesen esas armonías vocales a dúo que tanto disfruté por ejemplo en su disco del 2007 (Avenged Sevenfold). Desde entonces no han sabido/podido recuperar ese factor diferencial que el malogrado batería otorgaba a algunas canciones como Critical AcclaimAfterlife Seize The Day. Una pena que un tío con tanto talento y con tanto por ofrecer se fuese tan joven, falleció a los 28 años.

 

Por resumir, The Stage no es el disco que yo personalmente esperaba ni queda bien parado en la comparativa con discos como City of Evil Avenged Sevenfold, tampoco contiene un arsenal de hits que vayan a pasar a la historia de la formación, pero con suficientes momentos de magia – la mayoría aportados vía guitarra con un Synister Gates siempre creativo- como para llegar a ser un bluff de disco. Dada  la mayor complejidad y presencia de detalles quizás haya que valorarlo con mayor detenimiento y con la innegable perspectiva que siempre da el tiempoel single de adelanto por ejemplo ha acabado convenciéndome más de lo que en un principio confesaba– y entonces ofrecer un veredicto que haga mayor justicia a The Stage.

 

Track by Track en un tweet:

  1. The Stage: de corte “clásico”. Grandes solos y batería. Final muy chulo con una voz más agresiva de Shadows. Outro con guitarra acústica genial.
  2. Paradigm: inicio algo extraño, luego se destapa como una de las más aceleradas del disco. Guturales innecesarios. Tras un solo aparecen los teclados.
  3. Sunny Disposition: la A Little Piece of Heaven del disco. Aparición de vientos como en aquella. Solo hiperacelerado con un inspirado Synister. Aventura épica.
  4. God Damn: inicio machacón con doble bombo a muerte. La canción en la que Shadows más me gusta. Guitarras “limpias” de fondo. Multitud de recursos.
  5. Creatin God: inicio groovy y de tono diferente. Gran estribillo. Tramo central fantástico de batería-guitarra. Melódicamente mi favorita del disco.
  6. Angels: más rocker que metalera. Balada muy bien resuelta. Con un solo “espacial” que me recuerda a Brett Hinds. Algo alargada. Talento inside.
  7. Simulation: me parece el tema más random de todos. Bastante desconcertante inicio y con tralla posterior apenas con algo destacable.
  8. Higher: ambient/space inicial y presencia de teclados. ¿Por qué me recuerda a Muse el estribillo? Los redobles y solo son disfrutables. Average.
  9. Roman Sky: de gran melodía y épica. Envuelta en una orquestación magnífica. Momento muy inspirado. Balada metal sinfónica. De lo mejor.
  10. Fermi Paradox: ahora el inicio me recuerda a System of a Down… De progresión y rollo “space”. Con un gran solo. Algo larga pero puede ser un grower.
  11. Exist: intro a lo Muse??? Epopeya space de 15 minutazos. Semi-instrumental.Hay 1 guitarra en el min 6 con ramalazo a Omar R.L. Paranoia final.