En las antípodas III

Por esta sección aparecerán artistas cuyas latitudes están distantes, o no. En cada capítulo viajarán desde las antípodas sonoras dos grupos para acabar encontrándose en el núcleo del universo sonoro. Y es que al final todo en esta vida guarda paralelismos. O eso dicen…

En esta nueva edición, aparecen por aquí dos de las bandas que durante la pasada década subieron a lo más alto de la escena metálica con sus personalísimas propuestas, estamos hablando de Slipknot y System of a Down

Slipknot: el diablo que vino de Iowa

No hace mucho leía que en el panorama metal, el reinado en los 80 lo ostentó Metallica, luego en los 90 Pantera y en la pasada década la línea de sucesión llevó a la entronización a los enmascarados Slipknot. Sin llegar a tal extremo en la sentencia, sí que creo que no hay una banda de metal que más base de fans acérrimos se haya ganado durante la primera década del nuevo siglo. Sólo hace falta ver que las camisetas de Slipknot se han vendido como churros y que sus seguidores de hecho son una legión.

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Nunca me he considerado yo un gran fan de la banda, lo cual no quiere decir que muchos de sus brutales temas no me gusten. Lo que es indiscutible en cualquier caso, es que se les debe reconocer que toda su puesta en escena es un espectáculo que trasciende a lo meramente musical. Unos Rammstein sin tanta dosis de teatralización.  Es ahí, en su estética, donde han conseguido hacerse reconocibles, dicho apartado visual unido con una hiperagresiva fusión de metal de nueva ola americano con ciertas coincidencias sonoras con aquel caído en desgracia nu-metal conseguieron conquistar un público metálico sediento de nuevos grupos a los que aferrarse a principios de los 2000. Con un primer disco de título homónimo publicado en 1999 en el que  ya mostraban sus cartas, – la triada (sic)EyelessWait and Bleed es poderosísima- fue con el aclamado Iowa (2001) cuando Slipknot alcanzó cotas de popularidad insospechadas.

 

Su propuesta era una apisonadora que machacaba todo lo que se pusiese por delante. Gran parte de culpa de ello la tienen esas percusiones que dotan al combo de una base que cual escuadrón Panzer es capaz de destrozar todo lo que ose interponerse en su camino. Cortes de Iowa como : People = Shit o la más melódica My Plague pronto se convirtieron en éxitos globales. Además en una época donde aún no existía Youtube, sus vídeos musicales se hiceron populares en cadenas musicales como MTV 2 y el aura de misterio acerca de los integrantes debajo de las mascaras y personajes no hacía sino aumentar su seguimiento en un principio. Una formación que a día de hoy y que a lo largo de los años ha cambiado, bien por episodios tristes como el fallecimiento del bajista Paul Grey, o por salidas sonadas como la del batería Joey Jordison, sin lugar a dudas uno de los componentes a los que siempre más ha alabado crítica y público. Personalmente, sigo quedándome embobado con su guitarrista Mick Thomson. Hay tipos que impresionan y luego está este gorila intimidante que es Mick, y es que siendo precisamente su compañero a las seis cuerdas, Jim Root, aún más alto, ninguno de los miembros enmascarados me acojona tanto. Siempre es curioso ver las reacciones que provoca su propuesta a oídos de quién jamás los ha escuchado, para muestra un botón.

Unos Slipknot cuyos últimos trabajos discográficos no han tenido tanta aceptación por parte de crítica y fans pero que siguen contando con un estatus que pocos grupos del panorama metal internacional pueden atesorar. Con millones de discos vendidos, con unas ganancias por merchandising que imagino deben ser brutales y habiendo encabezado festivales a lo largo y ancho del mundo, pocas cotas les quedan ya por alcanzar a la banda liderada por Corey Taylor. A pesar de las propias idas y venidas y episodios convulsos sufridos por el grupo, lo que podemos dar por asegurado es que la identidad de la banda, esa que reside precisamente en esa capacidad para aunar potencia sonora y una propuesta visual impactante, se mantendrá intacta e inalterable. Sin muchos competidores que les puedan hacer sombra en este apartado en la actualidad -quizás el crecimiento continuo de Ghost es lo más cercano- Slipknot sigue siendo  un ente necesario dentro del mundillo metalero. Sin certeza sobre que nos deparará el futuro de los de Iowa, sí que sabemos sin miedo a equivocarnos, que su carrera y estallido en el siglo XXI se ha convertido por méritos propios en uno de los episodios mas notables dentro de la comunidad metálica.

 

 

System of a Down: exotismo y conciencia metálica

El nombre de System of a Down vuelve a estar en boga años después de su último lanzamiento discográfico, y es que aunque Hypnotize fuese lanzado hace ya más de 11 años, desde la reactivación de la banda en directo – y que previsiblemente también acabará con nuevo trabajo discográfico el próximo año- la multitud de fans que en su día vibramos con temas inolvidables como Chop Suey!Toxicity o B.Y.O.B. hacemos cábalas para verles en directo y así chequear si la química sigue intacta en la banda de origen armenio tras ese hiato.

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Describir la música de System of a Down a alguien que no les conozca resulta más complicado de lo que puede parecer. Lo fácil sería meterles en el saco del nu-metal por aquello de ser compañeros de generación de toda aquella escena de finales de los noventa y principios de la década siguiente. Ahora bien, en SOAD no encontrarás a unos Limp Bizkit o Korn. Aquí  hay una infinidad de elementos que les otorgan una personalidad tan marcada que para nada es común entre aquellos coetáneos. Desde su debut de nombre homónimo en el años 1998 mostraron su particular esquizofrénica versión del metal alternativo, y si no escuchen aquella primitiva Sugar. 

 

Otra constante diferenciadora en su obra es la inclusión de los punteos de guitarras de Daron Malakian que en ocasiones son reminiscentes de esa música popular balcánico-eslava que sin duda les otorga más elementos que les hace únicos. En temas como Peephole, Radio/Video,  Deer Dance, o Science quedan reflejadas estas sonoridades por ejemplo. Los dos últimos temas citados forman parte de ese fantástico disco que publicaron en el 2001, Toxicity, de icónica portada y que les valió el salto a la fama mundial, un estrellato que les sirvió para que que su cantante Serj Tankian lo usara de altavoz para denunciar toda clase de injusticias sociales. Cabe recordar que las historias personales de los componentes de la banda están marcadas por la emigración de sus países de origen a EE.UU., en algunos casos forzados por la situación bélica en su patria. Es una constante el encontrar entre las letras de Serj referencias a toda clase de conflictos, mostrando un compromiso social y politización hacia temas como la guerra, genocidios, maltratos, violencia, xenofobia y multitud de problemas más. Si en los 90 Rage Against The Machine lideraban la “canción- protesta metalizada” el relevo podríamos decir que lo tomaron los System con la apertura del nuevo milenio. Como en mis años mozos leía en una publicación musical nacional, cada vez que habla Serj Tankian “habla el profeta”. Unos tipos que siempre son dignos de ser escuchados.

 

Una carrera meteórica que les llevó a publicar cinco discos en siete años, vendiendo la burrada de más de 40 millones de discos. Trabajos que marcaron a una generación, en concreto la mía. Y es que no recuerdo a nadie de mi círculo de amigos, obviamente interesados en la música rock/metal, que estando en el instituto no estuviéramos superenganchados a los discos de SOAD. Fuera por su potencia, por sus armonías melódicas vocales, por sus temones o por su mensaje al final todos acabábamos nombrando a System of a Down como uno de nuestros grupos favoritos.

 

Sin saber que puede deparar el futuro cercano de la banda, lo que sí es seguro es que como ejercicio de nostalgia recuperar y disfrutar la discografía de System of a Down sirve para darse cuenta de la gran importancia y dimensión que sus obras adquirieron la década pasada y de esta manera poder corroborar que los lugares que les tienen reservado los festivales en todo lo alto de sus carteles es más que merecido. Coño esto parece que casi lo escribo para animarme a verles en el Download!!! El futuro dirá.

 

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