Gone is Gone: Echolocation

Tenía cierta curiosidad por comprobar cómo acabaría sonando el primer LP de este proyecto denominado Gone is Gone en el que participan varios rostros conocidos. Tras un EP publicado en el curso anterior en el que mostraban detallitos interesantes, el combo se había ganado al menos el derecho a dedicarles algo de tiempo con el trabajo que ahora presentan. Echolocation muestra a una banda ambiciosa que intenta, en la medida de lo posible, huir de los sonidos que les han valido la fama en sus bandas madre pero que desafortunadamente no consiguen deslumbrar.

Conocíamos ya tres adelantos de este álbum –Sentient, Gift y Dublin- siendo todos ellos finalmente bastante representativos del sonido total de Echolocation. Sentient no se mueve lejos de lo que Chino Moreno imprime a Deftones en sus últimas obras, tramos que exploran partes sosegadas y que se desarrollan hacia explosiones contenidas en ciertas estrofas. De hecho, por momentos la voz de Troy Sanders se aleja bastante de su registro habitual -algo que en mi opinión personal es de agradecer ya que no le considero ni mucho menos un vocalista dotado- cantando con un tono que se mantiene en gran parte del disco. En la misma línea podríamos clasificar temas como Colourfade e incluso ahondando más la vía experimental se encuentra Roads con voces que son casi susurros. Volviendo a los singles de adelanto, Gift sirve de sucesor del sonido que tenía Violescent y es de las pocas del conjunto que resultan con gancho y pegada desde la primera vez que te la enchufas. Una línea más directa y accesible en la que no se prodigan demasiado, siendo quizás Ornament y Pawns las más cercanas en ese sentido. La primera vertebrada alrededor de un riff machacón que es de lo más destacable del conjunto, la segunda con ciertos ramalazos industriales también queda resultona.

 

No termina de convencerme en su globalidad la inclusión de tantas texturas y capas en determinados cortes, un exceso de incluir conceptos que le resta inmediatez a unos temas que no te enganchan de primeras. Excepción de esto que comento puede ser el tema Fast Awakening, donde aceleran el tempo y no desarrollan tantas ideas. Una canción donde por cierto las guitarras de Troy Van Leeuwen son totalmente reconocibles, y si aislasemos la pista de las seis cuerdas no estaría tan lejos de lo que edita con Queens of the Stone Age. Quien quiera encontrar referencias de las bandas matrices de los miembros tendrá que hurgar un poco porque si obviamos la voz de Troy Sanders, el resto de elementos discurren por diferentes derroteros. De QOTSA se puede encontrar alguna reminiscencia en esas guitarras destartaladas del final de la citada antes Gift. De Mastodon, rizando el rizo, quizás diría que Dublin podría no haber desentonado en The Hunter, aunque esto tiene más de paja mental mía que de obvia similitud.

 

 

En términos generales, este Echolocation no pasa de ser un trabajo con el que sus componentes matan el gusanillo de publicar música que no entran dentro del paraguas de sus respectivas bandas. Algo más me hubiera gustado encontrarme en él, pero al final la obra queda diluida por demasiadas canciones que a mi modo de ver no encajan unas con otras. Los terrenos más experimentales en los que intentan adentrarse tampoco terminan de funcionar, y al final te quedas con la sensación de que para extraer momentos notables del álbum necesitas hacerlo con pinzas. Un trabajo que no pasa de la categoría de anécdotico por aquello de escuchar al enésimo supergrupo y quizás nos sirva de recordatorio de que existen bastantes posibilidades de que lo nuevo de Queens Of The Stone Age, Mastodon y At The Drive-In verá la luz este 2017 que apenas ha comenzado.

 

Track by Track en un tweet:

  1. Sentient: tras 2 min de calma a lo Palms la cosa se metaliza a medias. El tono de Sanders se mantiene pausado en gran parte. El final es potable.
  2. Gift: riff distorsionado sobre base contundente. El giro al estribillo tiene groove y enngacha. La guitarra final suena 100% QOTSA. Buen tema.
  3. Resurge: omnipresente bajo. Con ramalazos prog y algún riff cortante muy de fondo. La parte vocal sigue pareciéndome flojísima. Bastante olvidable.
  4. Dublin: faceta ambient/atmosférica con presencia de teclados. En cierto modo similar al primer tema. Muy plana.
  5. Ornament: vuelve la potencia. Sludge procesado que tiene detalles instrumentales interesantes. Sin embargo no termina de cuajar en algo redondo.
  6. Pawns: intro industrial Slipknot meets NIN. Transformación hacia canción mas rocosa. Probablemente de lo más contundente y mejor del conjunto.
  7. Colourfade: ese rollo ambient lisérgico que puede recordar a Mastodon a ratos. Algún detalle hay, pero el tema en conjunto tiene muy poca chicha.
  8. Roads: de las más largas. Progresión sintetizada con bastantes elementos presentes. Melódicamente funciona mejor que otras. Interesante.
  9. Slow Awakening: ¿Y por qué me recuerda esto a Marilyn Manson? Con un rollo industrial que no aporta mucho al conjunto. Otra que me parece muy prescindible.
  10. Fast Awakening: el tema más a cuchillo. Las guitarras corrosivas de fondo son de lo mejor del disco. 2 minutos y medio con Van Leeuwen de protagonista.
  11. Resolve: tema acústico que poco o nada pega con el resto. No aporta absolutamente nada reseñable.
  12. Echolocation: para el cierre la más larga. Asentada sobre una base extraña, pero me parece mejor que casi todo lo oído hasta ahora. Medianamente buena.

 

Un comentario en “Gone is Gone: Echolocation

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