Desempolvando discos olvidados IV: Spotlights (Nothink)

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A veces toca poner en orden cajoneras y estanterías, y en alguna de ellas, nos encontramos con algún objeto inesperado y caído en el olvido. Pasa el tiempo y con él a veces tiende a relegarse a un segundo plano a pequeñas grandes bandas con un pasado excepcional, y quién sabe si con un futuro aún por venir . Dado que durante el pasado año disfruté como un enano con grandes discos elaborados dentro de nuestras fronteras, aprovecho para rescatar uno de los que más he disfrutado de la pasada década. Hoy desempolvo Spotlights, segundo disco de los madrileños Nothink.

Más de una y dos veces se me ha pasado por la cabeza hacer un ránking personal con mis discos favoritos nacionales. Un ejercicio que seguramente me llevaría un buen rato y que seguramente intentaría plasmar por aquí. Y como sé que los spoilers joden, pero me da absolutamente lo mismo, os anuncio desde ya que un disco que sin duda estaría en dicha selecta lista es Spotlights (2007), segundo trabajo, y para un servidor el mejor, de la magnífica trilogía de trabajos que Nothink ofreció en su demasiado corta carrera discográfica entre 2005 y 2010.

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Spotlights es un disco en el que el trío madrileño aunó todo lo que podía intuirse en su primera referencia (Bipolar Age, 2005) pero alcanzando la cuadratura del círculo. Un trabajo épico, grande, con músculo, melódico, con fantásticas colaboraciones y con un resultado que todavía casi una década después sigue impresionándome tanto como cuando me lo enchufé la primera vez recién sobrepasada la mayoría de edad. Con un estilo que lo mismo se acerca al Post-Grunge que al Rock a secas, puede recordar a Foo Fighters, a Biffy Clyro, incluso a unos Pearl Jam. Desde el primer segundo, con la apertura orquestada de The Red Carpet, presentí que lo que venía detrás era una cosa muy gorda. No me equivoqué. “La alfombra roja” hacia un desfile sin descanso de tremebundos temas. En Welcome To Hill Valley Juan Blas es capaz de noquearte con un poderoso riff de guitarra para acto seguido bajar las revoluciones, dejarle el peso a la sección rítmica compuesta por Álex Ferrero al bajo y Miguel Peñas a la batería y finalmente explotar en un grandioso estribillo. Igualmente inolvidable, pese al paso de los años y la falta de escuchas últimamente, es el estribillo de Enemy´s Meeting Point. Canción donde Juan hace un trabajo espectacular a partes iguales a las seis cuerdas y en su interpretación vocal. Canción grande, elevada por la épica del tramo orquestado.

 

 

Una inclusión de la orquestación en el álbum que fue llevada a cabo por la filarmónica de Kiev, todo un acierto para dotar de esa magnificencia que se respira a lo largo del disco. Dicha aportación eleva tremendamente a Silver Bridges To Heaven. Inmensa canción, casi gigante, sirviendo de broche si excluimos el tema escondido Mexican Believer. Tema donde participa un grande, Ramón Rodríguez (Madee, The New Raemon), doblando a la voz junto con Juan los intensos versos finales del tema. Y es que en Spotlights todo encaja a la perfección,  Nothink funcionan igual de bien en los cortes en los que destilan más potencia y punch como en las canciones en las que intentan desarrollar más su sonido envolviéndolo de la citada acertada inclusión sinfónica. Que todo suene tan bien y tan redondo no debería sorprender si se conoce que la banda lo grabó en los Ultramarinos Costa Brava de Sant Feliu Guíxols con Santi García a los mandos. Un estudio y un productor que darían para cascarse una suerte de documental como el que Dave Grohl le hizo al Sound City dada la interminable lista de discos imprescindibles que diversísimas bandas nacionales llevan grabando por aquellos lares desde hace hace bastante tiempo.

 

Aunque las composiciones ganasen en complejidad en este Spotlights con respecto a su predecesor, eso no significa que no existan temas inmediatos que remitan a su anterior obra y a esa vertiente directa del combo. Aquí podrían suscribirse canciones como The Skyline con esa deliciosa envolvente línea rítmica que acompaña hasta el final o los dos inflamables cortes que son Crows of Tragedy St. y sobre todo Kill! Kill! Genocide, ambas por debajo de los tres minutos y medio. Casi en la misma línea de pildorazo, aunque algo más extendida, se encuentra ese trallazo a medias con Dani Llamas que es Reading Between Lines. Imposible no corearla al unísono con ambos individuos, máxime con esos coros de aires casi hoolligans en los que también participan No More Lies. Otra pequeña gran canción en la que bordan esa capacidad natural para dotar a los temas de fiereza y melodía, santo y seña de lo que los convirtió en una de las bandas imprescindibles de aquellos tiempos y que les valió el reconocimiento de múltiples medios con su alabado segundo trabajo.

 

En 2010 la banda madrileña lanzaría el que a la postre ha acabado siendo su tercer y último trabajo, un Hidden State grabado en Estados Unidos de la mano de Matt Bayles, reputada figura acostumbrada a grabar con nombres del peso de unos Mastodon o Isis. Hidden State pese a contener temas para quedarse boquiabiertos como Innerzia, Walls Of Sand Melting Sun carece en mi opinión de los matices del predecesor, quedando un peldaño por debajo en el cara a cara con Spotlights aunque sin bajar del notable alto. Queda la espina de que en su momento más álgido de reconocimiento por parte de crítica y público, y con nuestras fronteras quedándose pequeñas para su carrera, decidieran poner fin a la banda en 2012 con todavía probables grandes momentos aún por ofrecer. Aunque regresaran circunstancialmente a los escenarios en 2014 no albergo demasiada esperanza de reunificación del trío visto que Juan Blas sigue inmerso en diversos proyectos tanto en su faceta de músico como de productor con su Westline Studios. En cualquier caso, hoy y siempre me quitaré el sombrero ante un grupo patrio que me abrió los ojos de par en par y me demostró, aunque no hiciese falta, que grandes bandas que residen por nuestras latitudes son capaces de igualar el resultado de lo que nos viene de fuera, cuando no superarlo con creces. Pensándolo bien, quizás este Spotlights no sólo estaría en mis favoritos nacionales sino que la última etiqueta de nacional puede sobrarle enteramente.

 

Track by track en un tweet:

  1. The Red Carpet: intro orquestal de un minuto y medio para situar en tensión. Construida perfectamente para enlazar con lo que se viene encima.
  2. Welcome To Hill Valley: riff fiero inicial.La base rítmica engrasadísima. La voz oscilando entre varios registros excelsa. Enorme estribillo. Muchos quilates.
  3. Polaroids: de tempo acelarado y carácter más melódico. En el estribillo Juan se deja la voz y la piel. Los cambios de ritmo son canela. Subidón final.
  4. Enemy´s Meeting Point: riff sostenido inicial a lo Biffy Clyro pre-Puzzle. De memorable estribillo, potente, intensa, emotiva. Imposible de calificar. Enorme.
  5. Crows of Tragedy St. : regreso a la línea de contundencia y urgencia. Riffs potentes de guitarra por dóquier. Hubiese encajado en Bipolar Age. La más hardcoreta.
  6. The Skyline: asentados sobre un base rítmica deliciosa vertebran otro gran momento. Explosión final tremenda. “Try to breath, this is real life”.
  7. Gold Lebannon: interludio instrumental sinfónico para respirar antes de anticipar otro corte inflamable.
  8. Kill! Kill! Genocide: Tortazo para volver a despertar. Los Nothink en su vena más directa del disco. Las guitarras del final me recuerdan a QOTSA! Sobresaliente.
  9. Automatic Scars: bajando revoluciones aunque la calma saben romperla en ciertos tramos. La inclusión de la orquesta otorga algo de empaque.No aciertan tanto.
  10. Unite & Restart: la más larga. Se pasea por corrosivos riffs, momentos pausados y varios registros vocales. Buen tema aunque alargado en exceso.
  11. Reading Between Lines: intro de guitarra + voz. Cuando entran bajo y batería todo explota. Los fraseos entre Juan y Dani Llamas son formidables. De matrícula.
  12. Silver Bridges To Heaven: cocinada a fuego lento. Juan casi susurra durante la primera parte. La orquestación es sublime. Pieza imprescindible. Colofón inigualable.

 

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