IDLES: Brutalism

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A todos nos llega una edad en la que sucumbimos al paso del tiempo, y nuestras vidas acaban viéndose encorsetadas por la monotonía propia de las rutinas que nos encadenan. En estos tiempos que corren en el que lo políticamente correcto y la dictadura de lo cuqui nos aburguesan inconscientemente, hace falta de vez en cuando encontrar algún ejercicio de mala baba, cochino y cafre. Justo este contrapunto es lo que ofrece el primer trabajo del quinteto de Bristol IDLESBrutalism no podía estar mejor titulado. Un álbum borrico en el que un vigorizante punk nos devuelve a ese otro yo hooligan que hemos dejado caer en el olvido.

De la siempre excitante y convulsa escena de Bristol provienen estos cinco individuos que ahora presentan su primer LP tras haber publicado un par de EP´s en el pasado (MEAT / Welcome). Comandados por la voz y presencia de un definitivamente magnético Joe Talbot y tras adelantar varios cortes con respectivos potentes vídeos entre finales del pasado año y principios de este curso, la banda lanzó la pasada semana oficialmente Brutalism. Un artefacto sónico absolutamente demoledor y que durante 41 minutos te atiza hasta dejarte noqueado como si te hubieses visto envuelto en una pelea callejera a altas horas de la madrugada en cualquier zona colindante de un tugurio de mala muerte de la pérfida Albión.

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Acercándose musicalmente a un punk de nueva generación y sobre todo con toda la chulería y actitud que puedas imaginarBrutalism engancha desde la primera escucha con pildorazos que en ningún caso alcanzan lo cuatro minutos. Muestra del buen hacer en estos terrenos son cortes como la apertura Heel / Heal o esa tremendamente adictiva, a pesar de su simpleza, Mother. Un recurso de la repetición vocal que también clavan en la hilarante y sarcástica Well Done. Esa particularidad de lo corrosivo del mensaje se mantiene a lo largo de todo el disco, encumbrando aún más la sensación de que estos tíos se mueven como pez en el agua en ese post-punk deudor de referencias pasadas del British punk. De hecho, hay puntos en los que Joe Talbot parece haberse reencarnado en una versión 2.0 de Johhny Rotten. Palabras mayores pero que sirven para poner en perspectiva el talante y energía que irradian cuando tocan.

 

 

Un punto en el que el ímpetu de sus composiciones vuelve a bordarlo es en la vertebración de muchos temas alrededor de líneas de bajo crujientes que acaban conduciendo la mayoría de temas. En la alocada Faith in the City, Rachel Khoo, White Privilvege o en 1049 Gotho su presencia es desbordante, por citar algunas. Y aunque esto no sea ninguna novedad dentro del género, tampoco resta a conferirle al producto final esa sensación de tensión, de sonido mugriento que a la postre sirve para otorgar esa sensación de noise sudoroso de punch inmediato. Sin embargo, no solo de ruido y hooliganismo vive este Brutalism. IDLES salen victoriosos en más de una ocasión con estribillos y melodías que acaban por taladrarte el cerebro e incrustarse en él sin concesiones. Imaginen a los Blur de su época dorada hartos de pintas y decididos a tocar punk rock. En ese equilibrio entre la intrigante simpleza pero cautivante del Parklife de Blur y la fiereza/mala hostia del punk de los Sex Pistols intentan mantenerse IDLES cual funambulistas.

 

Realmente inspirados se muestran en una gran cantidad de temas del tracklist, con casi ningún bajón grande a lo largo de los trece temas integrantes. Solo reculan en el cierre con Slow Savage, único tema que se sale del guión de lo comentado hasta ahora, moviéndose en un terreno, en el que oído todo lo anterior, acaban por sonar bastantes insulsos al desprenderse de toda la sección instrumental y arroparse la voz de Talbot únicamente de un teclado y un ritmo de fondo. Un pero que no ensombrece mi opinión para el que considero uno de los discos más intensos que en un tiempo me he enchufado. En la segunda mitad del tracklist el nivel de los temas baja un poco en comparación con el sopapo descomunal que deja aturdido que son los primeros cortes. En cualquier caso, IDLES suenan excepcionales en una revitalización del post-punk sonando más afilados y rabiosos que unos Preoccupations o Savages y dejando por el camino un disco de debut grande que me reconcilian con etapas etílicas pasadas que quizás jamás debieron dejar paso a una sobriedad saludable pero tremendamente anodina.

 

 

Track by track en un tweet:

  1. Heel / Heal : que mejor que empezar con gritos de fondo. Carta de presentación muy ilustrativa del sonido del álbum. Coros brutales y apoteosis final.
  2. Well Done: iteración infinita de esos Why don´t you… ?Even… Hipercontagiosa con su estructura simple. De letra ácida y mordaz. Well Done mates!
  3. Mother: con un bajo envolvente vuelven a usar la fórmula de la repetición y vuelven a deslumbrar. Alegato y crítica al machismo. Grandioso.
  4. Date Night: vuelven a sacar esa vena bizarra. Mordaces y rabiosos en el estribillo. Cuando aceleran al final todo desemboca en un delirio noise brutal.
  5. Faith in the City: en apenas dos minutos y medio se marcan varios cambios de tempo de matrícula. Cafrada hooligan final de nuevo con la que caer rendidos.
  6. 1049 Gotho: instrumentalmente dirigida por el bajo nuevamente. Melódicamente con más detalles y casi la más completa del conjunto. Vuelven a acertar.
  7. Divide & Conquer: la guitarra distorsionada ganando más peso. En un registro mucho más lento que lo mostrado antes hasta el desenfreno final. Locurón!
  8. Rachel Khoo: otra composición trabajada con novedades estilísticas interesantes. Sin ser la más reseñable tampoco llega a desentonar del todo.
  9. Stendhal Syndrome: recuperando la zapatilla. Te zamarrea en menos de dos minutos y medio.Se usó como single pero no es mi favorita ni mucho menos. Average.
  10. Exeter: de la más corta a la más larga de todas. De estribillo para el coro facilón sonando casi ebrios. En directo debe de ganar bastante más.
  11. Benzocaine: apertura enérgica con la sección rítmica a full. Sinuosa guitarra durante todo el tema. Otro desmadre como clímax y ya van tropecientos!
  12. White Privilege: otra canción punk volátil. La interpretación de Joe Talbot en su línea salvaje  y feroz. Un tema menor si se compara con la primera mitad.
  13. Slow Savage: faceta muy diferente a todo lo oído hasta ahora. Voz solamente arropada por teclados y los ecos de una caja de ritmos. Outro testimonial.

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