Slowdive: Slowdive

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Durante el periodo del 1991 al 1995 el que aquí escribe apenas daba sus primeros pasos por la vida. Unos años de los que obviamente no guardo recuerdo al no contar siquiera con un lustro de existencia. Una pena no haber podido deleitarme durante tal trecho de los 3 discos que la banda británica Slowdive regaló, poniendo así junto con otros nombres insignes los pilares de aquel sonido que hasta hoy se conoce como shoegaze. Más allá de etiquetas y de haber participado en aquella eclosión del género a principios de los 90, la banda formada en Reading ha influenciado, en mayor o menor medida, a generaciones venideras, estando su esencia presente en grupos/artistas contemporáneos tales como Beach House, Julien Baker, Daughter, The XX… Sin embargo, 22 años después de Pygmalion los ingleses regresan con un esperado álbum homónimo que ha superado las expectativas de incluso los más escépticos ante este tipo de comebacks.

Todas las señas de identidad del combo permanecen intactas, y desde el primer corte de adelanto, Star Roving, demostraron que no sólo hacen bueno el dicho de “quién tuvo, retuvo” sino que consiguen acabar sonando lo suficientemente compactos que nadie diría que el largo hiato haya afectado a la química intrínseca de su música. Especialmente acertados se encuentran en las habituales armonías vocales entre la voz ensoñadora de Rachel Goswell y la no menos aterciopelada de Neil Halstead. Los típicos paisajes de belleza abrumadora dibujados por las cuerdas vocales de ambos cobran esplendor en una Don´t Know Why en la que el aparentemente frágil dream-pop te eleva para posteriormente dejarte aturdido. Una nebulosa de belleza que duele que enlaza con Sugar for the Pill, donde la línea de bajo se apodera completamente del tempo del tema. Ahora bien, si hay un tema que embruja por belleza pura comparable a la de una Scarlett Johansson o una Jessica Chastain es el corte inicial SlomoUna envolvente progresión de siete minutos impoluta. Igual de inmaculada suena en su versión del directo que han grabado para Pitchfork recientemente.

 

Y aunque todo el juego de reverbs y texturas son la base del sonido del disco también consiguen por momentos acercarse a cotas más épicas, acercándose ligeramente al tan disfrutable proyecto de Rachel, Minor Victories, en cortes como el citado avance Star Roving o en la más accesible del conjunto Everyone Knows con bastante mayor peso de las guitarras en la creación de las atmósferas. Una línea similar sigue la machacona base de guitarra a lo Interpol en No Longer Making Time. Incluso más sorprendente me parece el resultado que obtienen con Go Get It en el que los juegos de voces crean un clima de sensualidad de esos por los que un grupo como The XX ha alcanzado fama. Quizás ese mismo estribillo de la canción en manos de otros grupos hubiera acabado sonando a cliché y a baratija pero estos señores terminan inundando de personalidad cada composición.

 

 

Un trabajo de muchísimos quilates y que pone de manifiesto que las vueltas sonadas tras años de sequía no siempre acaban en fiasco absoluto. En un mes de Mayo en el que otros ilustres en su terreno como At The Drive-In han creado bastante división de opiniones con su regreso discográfico, creo firmemente que Slowdive han conseguido componer y poner en circulación el mejor disco posible que eran capaces sonando tan intensos y arrebatadores como siempre. Una maravilla de elepé en el que es difícil encontrar relleno entre los 8 temas que componen el tracklist- quizás el cierre de piano infinito es un poco bajona y casi que lo hubiese cambiado por el Bonus Track de la edición Japonesa que rula por la red- y que supone no sólo la vuelta de un grupo que ha sido mitificado a posteriori sino uno de los momentos musicales del año por ahora. Queda aún bastante para que el 2017 baje la persiana pero raro será que este gran Slowdive no se cuele en el Top Ten de mis momentos favoritos de este año. Gracias por volver.

 

 

Track by track en un tweet:

  1. Slomo: Mejor opening track imposible. Dos décadas después y con la misma facilidad para poner la piel de gallina. Plato delicado como pocos.
  2. Star Roving: faceta más directa y “orgánica”. Dirigida por una certera guitarra y con las voces en un segundo plano. La más luminosa de todas. Acierto.
  3. Don´t Know Why: con un tempo más acelerado de lo habitual pero embelesa de igual manera. La melodía en los puentes es canela. Difícil no caer rendido. 3/3.
  4. Sugar for the Pill: con un bajo a lo Spanish Air. No conecto de la misma forma que con las anteriores. Aunque contenga partes interesantes no me vuelve loco.
  5. Everyone Knows: más directa y accesible. ¿Y si Arcade Fire hiciese una canción así llevada a su terreno en 2017? Joya aupada por otra guitarra admirable.
  6. No Longer Making Time: de cariz más profundo. El giro y mini-explosión hacia el estribillo con Neil en modo Dios es otro de los momentos del disco. Qué grandes!
  7. Go Get It: tras 1 minuto de intro, la guitarra y la percusión toman el mando. Desbordante sensualidad. Mi nuevo tema favorito para según qué cosas.
  8. Falling Ashes: contraste máximo para el cierre. Un piano ciertamente muy similar al de Daydreaming de Radiohead. Por momentos Neil parece Matt Berninger.

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