Desempolvando discos olvidados V: Panopticon (ISIS)

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A veces toca poner en orden cajoneras y estanterías, y en alguna de ellas, nos encontramos con algún objeto inesperado y caído en el olvido. Acabamos de cerrar la primera mitad del año, y a pesar de la moda de hacer esos mid-season awards y Tops, el que escribe acaba de reencontrarse este fin de semana con una de esas bandas que marcaron mi juventud y que más camino me abrieron hacia nuevos sonidos desconocidos por aquellas fechas.  Hoy desempolvo Panopticon, tercer disco de ISIS.

Por esta sesión ya han circulado grandes trabajos como Grey Britain de los Gallows o 10000 Days de Tool que para un servidor no le van a la zaga a las unánimamente consideradas obres cumbres de cada grupo en cuestión. Seguramente en la misma categoría incluiría a Panopticon de ISIS. Disco que la mayoría no elige como la cúspide de la banda de Boston, situando la misma casi todos en el predecesor Oceanic publicado un par de años antes (2002). Difícil ejercicio para mí dilucidar y elegir entre ambas obras, aunque quizás si me baso en la cantidad de escuchas y tiempo que me ha acompañado, Panopticon (2004) se lleva la palma.

 

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El nombre de ISIS a día de hoy evoca temores y pánico por la referencia del grupo terrorista, pero para los que amamos los terrenos más experimentales del Post-Metal siempre irá asociado a una formación genial que fue capaz en la década pasada de publicar excelentes trabajos en una carrera que a la postre se ha hecho muy corta. Quinteto comandado a la voz y guitarra por Aaron Turner, hombre de culo inquieto que además fundó el sello Hydra Head Records, paraguas donde lo más granado de éstas latitudes metálicas ha tenido cobijo durante un buen puñado de años.

 

 

Hablar de ISIS es hacerlo de uno de los pilares más sólidos de un sonido denominado Post-Metal a quienes muchos les atribuyen su origen en la citada obra Oceanic. Mezclando como base el poderío y capacidad de dibujar paisajes de Neurosis o Tool con una música prominente instrumental al estilo del Post-Rock, los de Massachusetts conseguieron dejar ojipláticos a gran parte de la parroquia metalera/progresiva de comienzos del pasado milenio. Panopticon desarrolla la fórmula ganadora del anterior disco, jugando con largos pasajes atmosféricos rotos en algún punto por áridos y metálicos riffs o por los sugestivos guturales de Turner. Todo encapsulado sin prisas, ningún tema baja de los seis minutos y medio- algo por otra parte que no era novedad en sus carrera- y en los que la banda te transporta a diferentes escenarios según discurren por terrenos más post-rockeros o más heavys. El anuncio inicial de So Did We y su entrada a saco puede hacer pensar en un mayor peso vocal del combo pero nada más lejos de la realidad, lo que aquí abundan son los desarrollos ad infinitum magistralmente ejecutados. Con una sección rítmica que por momentos es capaz de transformar la saturación máxima del bajo de Jeff Caxide en tempos lentos casi propios del doom metal, todo ello envuelto en unos ritmos de batería de Aaron Harris, tipo capaz de sacar de sus ritmos de percusión un duende que no he vuelto a encontrar en otra banda del estilo.

 

 

Panopticon es una evasión sonora cercana a la hora, con momentos densos y un sinfín de detalles por el camino. Especialmente ilustrativa es la transformación sonora en Wills Disolve, canción casi cortada en dos actos en los que se puede ser testigo de esas dos caras de una banda que ha manejado como pocas la creación de tensión en sus largos desarrollos y la capacidad para desembocar en explosiones naturales para nada artificiales, algo que por desgracia en géneros que han sido tan trillados como el post-rock y el post-metal no siempre se cumple. Y es que ISIS tenían ese don de serpentear durante varios minutos y que en ningún momento desenchufases de sus estructuras. Unas iteraciones en ciertos ritmos que cobran vida y se convierten en canción en la majestuosa Syndic CallsUno de mis temas favoritos de ellos y del género por extensión, con la virtud de fluir como un río montaña abajo y convertir en arte la repetición de un ritmo de batería/bajo/guitarra que durante varios minutos conducen a una de las mayores cimas del género habidas y por haber.

 

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Por encontrar algunos defectos a este disco, podría decir que siempre tras escalar Syndic Calls el siguiente corte me baja un poco el éxtasis. Altered Course, con participación de Justin Chancellor incluida, es el tema menos notable en mi opinión de todo el largo. Por suerte Grinning Mouths recupera la excelencia con grandes tramos en los que la ferocidad de la voz de Turner es desgarradora, todo ello unido a un final de grandes líneas de guitarras volviendo a rozar la perfección.

 

 

ISIS fueron y son un referente para cualquier banda que se mueva por terrenos metálicos instrumentales. En lo personal, fueron el batallón de vanguardia en primera línea del frente que derribaron todos los muros y trincheras que creía encontrarme con los terrenos del metal experimental/progresivo/extremo cuando era apenas un adolescente en búsqueda de una identidad musical todavía dispersa y en formación. Una pena que la banda tras Wavering Radiant– un álbum que debió recibir todavía mejor acogida en mi opinión- decidiese en 2010 dar por concluida su fascinante etapa con ISIS. Literalmente comentaban que todo cuanto tenían que ofrecer ya estaba en su discografía, algo que probablemente no sabremos nunca si era cierto o no, pero que a la vista de como decenas de bandas estiran el chicle más de lo que debiesen no hace otra cosa que honrar a unos artistas que de todas formas han continuado con diversos proyectos, siendo Sumac o Palms  los de más relumbrón. En cualquier caso, ISIS tienen guardado su huequito en la historia de la evolución del Metal en una de sus incontables ramificaciones y por discos como Panopticon nunca deberíamos dejarlos olvidados en el fondo del cajón.

 

 

Track by track en un tweet:

  1. So Did We: tema insigne dentro de su carrera. Lo tiene todo: melodía/fuerza/épica. Desbordante intensidad en una canción imperecedera.
  2. Backlit: mucho más post-rockera. Intercalando alguna voz y distorsión pero mayormente soportada por atmósferas de guitarras que firmarían Toundra.
  3. In Fiction: construida sutilmente alrededor de un largo desarrollo que tras una calma tensa explota hacia la mitad.Multitud de detalles excelsos.Cracks.
  4. Wills Disolve: siguiendo la esencia de la anterior.Hay partes de bajo que recuerdan a Tool. La potencia de las guitarras en la parte central es brutal.
  5. Syndic Calls: una brutalidad de principio a fin. Aaron Turner desatado. El crescendo merece un monumento por sí solo. En directo tuvo que ser de llorar.
  6. Altered Course: mucho peso de la batería de Aaron Harris. La más larga del conjunto y la que menos me entusiasma del conjunto. íntegramente instrumental.
  7. Grinning Mouths: cierre a la altura del nivel global. El cambio de ritmo tras los berridos vocales es gourmet. Sonando compactos y gigantescos una vez más.

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