Leprous: Malina

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Confieso y pongo ya de partida las cartas boca arriba. Casi ninguna banda a la que me haya acercado en el último lustro ha conseguido ganarse tantas horas de reproducción en mis dispositivos musicales como han conseguido los noruegos Leprous. Un grupo al que sigo desde algo antes de la publicación de Coal (2013) y que durante su corta e intensa trayectoria ha conseguido con cada disco ir dando un paso adelante en lo que se refiere a ambición y repercusión internacional. Tomando de partida el metal/rock progresivo como cimientos y construyendo sobre los mismos obras de muchísimos quilates vuelven con un nuevo ejercicio de escapismo y ruptura de cualquier encorsetamiento, volando más libres que nunca, y entregando con Malina un álbum que sin ser pluscuamperfecto es otra muestra más de que del sobresaliente no bajan.

Pocos discos tan esperados para un servidor en este año como este Malina, y es que tras un The Congregation (2015), que para mí fue EL disco de aquel año, el listón estaba por las nubes. Con el par de adelantos que había podido oír antes de catar por completo Malina podía haber pensado -y de hecho lo hice- que los derroteros del nuevo disco serían pulir muchas aristas del sonido sincopado del citado disco anterior y entregar una obra menos prog y más rock por decirlo de alguna forma. Habrá quién opine tras digerir Malina que dicha percepción no era del toda errónea, en cambio yo a base de escuchas sí que he podido, tras rascar lo máximo posible esas estructuras aparentemente menos complejas, descubrir que Leprous vuelven a triunfar en terrenos que de alguna manera ya se intuían en discos pretéritos pero que aquí incluyen de manera más obvia. Todavía más fundamental se concibe aquí la aportación vocal de un Einar Solberg que definitivamente apuesta ya el todo o nada a su particular estilo “operístico” dejando en el pasado aquellos gritos de Forced Entry.

 

 

El disco arranca de un modo casi minimalista para cómo acostumbra la banda sonar. Bonneville se desarrolla a fuego lento durante casi dos minutos y medio en el que la excelsa voz de Einar es capaz de dejar en segundo plano tanto lo jazzy del redoble de Baard Kolstad como el gusto exquisito en los flotantes arpegios de guitarra. Todo eso para desembocar en una catarsis saturada de bajo y unas cuerdas vocales exprimiendo unos agudos de otro mundo. Una delicia para paladear lentamente. Un carácter el de no tener prisas por lanzar las canciones que se repite en el tracklist con la homónima Malina y con una Leashes de una belleza y épica como no se le recuerda a la banda. En dicho corte la presencia imponente de los arreglos de cuerda, algo que también sucede en el final excelso de Stuck o teniendo peso casi total en el cierre gigantesco The Last Milestone, acaba otorgando una pátina épica perfectamente engarzada con cada golpe de batería de Baard. A favor y en contra de la orquestación en discos de rock y metal siempre habrá, yo en favor de articular mi opinión al respecto sólo constatar dos hechos que quién me conoce puede corroborar: si comienza un película random y aparece un uniforme nazi tiene mi atención total durante lo que dure el film, y no hay disco con violines/cuerdas/orquestación que me disguste. O sea, que cellos y violines siempre en mi equipo.

 

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¿Quiere decir esto por tanto que Leprous han intentado sacar su disco más accesible? Difícil respuesta. No creo que sea un disco de rápida asimilación, y además quien quiera encontrar temas con un sonido cercano al prog de Coal/The Congregation sólo tendrá que enchufarse Captive o Coma los dos cortes con el tempo más alto de todo el conjunto y es que tampoco es casualidad que sean los más cortos del disco. En Captive la marca de la casa de las guitarras de Tor Oddmund con ese espectáculo para parir riffs “entrecortados” que se sincopan a la perfección con la base rítmica es imponente. Unos parámetros progresivos que no impiden que consigan desembocar en estribillos melódicos con tremendo poder de enganchar a la parroquia.

 

 

En realidad intentando enlazar todo el disco y buscar nexos comunes acabas por darte cuenta que quizás Leprous acaba de lanzar su disco más heterogéneo. Ese contenido intrínseco oscuro que abundaba en los anteriores no se refleja aquí con tanta franqueza, y es que un corte como Mirage , con sus idas y vueltas incluidas, puede ser un buen indicador de la actitud de un trabajo Malina que posa la vista en el horizonte sin importar ningún obstáculo que le rodee. Lo mismo da un desarrollo y un ultramelódico estribillo que un atropellado cierre con un groove de bajo hiperpresente. Igualmente cierto es que la música sigue sonando con cierto tono melancólico pero la oscuridad de los dos discos anteriores no es tan visible aquí. Una epopeya vibrante de principio a fin. Algo especial es lo que descubres con cada nueva visita. Una facilidad pasmosa para volver a ser infalibles, mismo resultado de boca abierta y baba cayendo y sin embargo optando por vías tan diferentes. El fin es el objetivo sin importar los medios. Qué mas dará que haya menos riffs de guitarras inmediatos, o que Baard Kolstad no se descuelgue con alguna sacada de chorra sobre los parches o que siquiera la selección de singles/vídeos – de juzgado de guardia la versión radio-edit de Stuck- de adelanto no hagan justicia a otras compañeras más completas en mi opinión. Nada importa. La música fluye. Ellos saben cómo hacerlo.

 

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Y sólo sé que ésta vez no me conformaré con verles un par de temas en directo, el 10 de Noviembre grabado a fuego en mi agenda y salvo contratiempo de magnitud sideral en la Sala Bikini me hallaréis disfrutando de una de las mejores bandas contemporáneas. Y sí, sin necesidad de especificar género porque con Leprous todo adquiere la naturalidad del fluir del río montaña abajo. 

 

Track by track en un tweet:

  1. Bonneville: intro sutil. La eclosión instrumental hacia la mitad es descomunal. Interpretación vocal de otro planeta. Emocionante comienzo. Einar Hero!
  2. Stuck: más accesible y directa. Buscando la efectividad en estribillo. La outro es sencillamente deliciosa. Arreglos y piel de gallina. Temazo.
  3. From The Flame: tema en la línea de The Price. Con variantes a lo largo del tema. Vuelve a apostar a estribillo melódico. Le falta algo de más punch IMO.
  4. Captive: 100% Leprous esas guitarras. Muy en la línea del disco anterior. Instrumentalmente brutal. El toque de Baard!Saben cuando acelerar y frenar.
  5. Illuminate: bajo prog y teclados muy protagonistas. La parte vocal me cuadra algo menos. La desaceleración central es oro puro.Y otra vez las guitarras!
  6. Leashes: de tempo lento y la voz por encima de todo. Estribillo épico. Arreglos de cuerda aún más. Lo de Einar no es normal. Matrícula de honor.
  7. Mirage: largo desarrollo y con muchos cambios. Saturaciones,giros,tempos curiosos y todo muy Rock Progresivo en su línea.Ese final a saco de aúpa.
  8. Malina: misma faceta que Leaches. Mucho peso de los arreglos y unos redobles de Baard imponentes. Sonido de lamento/nostalgia desbordante. Preciosa.
  9. Coma: vuelve la velocidad. Y con ello Baard desencadenado y Tor mostrando capacidad a la guitarra. Ambicioso y grandilocuente conclusión. Notable.
  10. The Weight of Disaster: estribillo notable con otra gran chorro de voz de Einar. Es el tema que me aporta menos al conjunto. Le falta un puntito.El final sí mola.
  11. The Last Milestone: final por todo lo alto. Para paladear y dejarse llevar. Casi un réquiem. La voz y los arreglos de Raphael Weinroth-Browne bastan. Lagrimita.

 

 

2 comentarios en “Leprous: Malina

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