Los ricos restos del 2017

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Si algo bueno tiene el sindiós de listas y rankings musicales que se publican siempre a finales de año es que siempre se descubren cosas que por el motivo que sea han pasado inadvertidas o no habías tenido oportunidad de catar. Por tanto, y como hay obras tremendamente destacables que no tuvieron su hueco en el Top 25 e incluso en la playlist selección del año, expongo por aquí ciertos discos y bandas a recuperar. Y como es Domingo, día para tacharlo, que mejor que aprovechar las sobras y restos y cocinarnos un variado y rico menú.

En primera instancia, más que descubrimientos es alabar un par de discos venidos de tierras suecas que al final se han convertidos en growers después de que de primeras tuviera mis recelos. Hablo de dos nombres nada desconocidos, pues ambos son combos consagrados dentro de la escena progresiva: Pain Of Salvation y Soen. Los primeros editaron a principios de año In The Passing Day Light Of Day, disco que sigo pensando que no es del todo compacto, pero que tiene trallazos mayúsculos como ese megahit prog de la temporada que es Meaningless. A rendirse a uno de los temazos de 2017.

 

Sus paisanos Soen con Lykaia volvieron a ahondar en su fórmula, y siguen discurriendo por momentos en los terrenos de lo que podríamos definir balada-prog con gran acierto en canciones como Lucidity , en la que todo sueno delicioso, y en Paragon. Con una producción excelsa y cantidad de momentos que vas descubriendo con cada escucha. En el caso de tener que rehacer a día de hoy mi selección de 25, Lykaia debería estar sí o sí, las pocas oportunidades que en su momento le día no ayudaron. Mea culpa.

 

 

A unos que sí que he descubierto a raíz de haberlos vistos incluidos en la playlist de Spotify de Revolver Magazine son a los norteamericanos Cloakroom. Trío que en 2017 publicó Time Well, su segunda referencia, y que logran casar con bastante acierto melodias vocales más propias de la escena shoegazer con momentos distorsionados y ritmos de baterías más propios de géneros menos ambientales y más rocosos, por momentos casi acercándose al stoner. Deliciosas armonías escondidas en joyas como Concrete Gallery, Seedless Star o The Passenger. Quizás con una excesiva tendencia a sobrealargar los temas pero sin duda un descubrimiento la mar de agradable. Al final si han editado con Relapse Records, es por algo, sello siempre garantía de calidad.

 

 

A los británicos Arcane Roots no me los termino nunca de creer, sea porque su mezcla entre rock alternativo con pizcas math a lo Foals y detallitos progresivos al final siempre me suena un poco impostado. En esa bipolaridad entre momentos que podrían colar como de radiofórmula y momentos donde muestra un algo más se encuentra Melancolia Hymns. Cortes como Off The Floor, Solemn Matter decantan la balanza hacia al lado positivo y por eso se les debe dar una oportunidad.

 

 

Volvemos de nuevo a las siempre prolíficas tierras nórdicas para alabar la psicodelia y el guitarreo de Motorpsycho. En The Tower muestran esas virtudes de vieja escuela que hace pensar en una cara amable de todo el rock de psicodelia y guitarras wah wah. Trabajo que es rematadamente largo (casi alcanza la hora y media) pero que explora bastantes caminos y logra captar la atención en multitud de ratos.

 

 

Volvemos a nuestras fronteras para enzalzar un par de obras como el disco de los bilbaínos The Wizards. Vigor guitarrero setentero y ároma a rock clásico. Un disco muy entretenido que he catado a posteriori por recomendación de la buena peña de Rockzone (y la que pobla el foro Zona -Zero). Para ponerse berraco y rockear hay pocos discos que haya escuchado últimamente que me ponga las pilas tanto. 

 

Otro melocotonazo nacional es el editado por los ilicitanos Hela. Doom de quilátes en el que se entremezcla todo lo que ejecutan bien otros combos patrios como Aathma (Número 25 de mi Top) o con más similitudes quizás por la elección vocal con los cordobeses Grajo, cuyo pedazo de nuevo disco acaba de ser publicado by the wayy con un buen hacer que no sé cómo ha podido tener tan poca repercusión en algunos medios. A  bote pronto de publicaciones nacionales que haya leído sólo los recuerdo en la Mondosonoro. Discarral como la copa de un pino. Otro que como el de Soen debería haber estado dentro del Top 25 de haberme topado antes con este artefacto que es Death May Die.

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