Thrice: Palms

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En mitad aún del parón por vacaciones personal, era menester hacer un alto en el camino para reflexionar sobre el nuevo disco de una de las bandas que más he adorado durante la última década y media. Obviamente hablo de los californianos Thrice que recientemente han publicado su décimo disco de estudio – noveno si no separáramos en dos volúmenes el magnífico The Alchemy Index– titulado Palms. Es curioso como a menudo los que nos consideramos fans acérrimos de una banda solemos comportanos ante el nuevo material de los músicos a los que nos veneramos. En una gran parte de casos el resultado es adulación y “tragar” con todo lo que nos cuelen, incluso llegando a la defensa a capa y espada de auténticos truños -véanse los ejemplos de la parroquia de Metallica justificando el St. Anger o los múltiples casos de reuniones décadas después que no hay por donde pillar- porque simplemente se cumple aquello de que el “amor es ciego”. Sin embargo, muchas otras ocasiones algunos nos enfrentamos ante nuevo material de nuestras bandas más queridas con el colmillo retorcido y a la mínima esgrimimos los clásicos y manidos tópicos de “ya no son lo que eran” o “deberían volver al sonido de tal disco”. Es decir, un exceso de lupa sobre la nueva obra y de exigencia. Con el nuevo disco de Thrice, el que escribe ha experimentado una mezcla de ambas sensaciones antes de dar forma al texto que sigue.Hace apenas un par de años teníamos la gratísima noticia de volver a recibir nueva música del cuadrteto comandado por Dustin Kensrue. He de reconocer que con la perspectiva que otorga el tiempo, quizás pequé mucho de fan como para encuadrar aquel To Be Everywhere Is To Be Nowhere en el podio de los mejores discos de aquel 2016, es más a día de hoy no tengo tan claro que de su trilogía posterior al disco de los cuatro elementos, y hasta este Palms, el anterior álbum sea superior libra por libra a Major/Minor. Clasificaciones aparte, los adelantos oidos previos al lanzamiento de Palms me habían dejado una sensación de frialdad que seguramente me ha acompañado incluso durante los dos o tres primeras escuchas completas del disco. Si no hubiese perseverado algo más quizás podría estar ahora subrayando las grietas -que haberlas, haylas- tales como una parte central del tracklist en el que la épica algo vacía de cortes el medio tiempo casi balada Everything Belongs o la inclusión de los coros finales grandilocuentes ayudados de pistas de audio recibidas por parte de sus seguidores en el cierre de The Dark– hecho que me recuerda a los inefables Thirty Seconds To Mars- que rompe demasiado la dinámica más directa de la entrada y de la intensidad emocional del final del disco.

 

Sin embargo, rasgando y sin precipitarse en las conclusiones podemos adentrarnos de ciertos matices que hacen que merezca mucho la pena este Palms. Only Us y The Grey como singles independientes acaban funcionando aceptablemente bien. Los teclados sci-fi a la Stranger Things dotan de un cierto dinamismo y novedad a una composición que por lo demás podría haber sido incluida en cualquier de las tres obras predecesoras. The Grey opta por ir al grano y mostrar a los Thrice más directos en los que la sección rítmica está ultrapresente, con una entrada en el tema que en mi mente se emparenta con Yellow Belly, y con un estribillo y giro posterior que acaba por elevar el tema lo suficiente como para que sea un must en sus próximos conciertos. Adicionalmente, y tal como comentabamos anteriormente, en cuanto a la mayor paleta cromática aquí mostrada con respecto a su disco del 2016 podríamos citar el intento de dejar reposar más las canciones en el peso vocal de Dustin, un sensimiento que no sólo tengo en My Soul sino también en el ejercicio dinámico vocal que muestran en la dupla conjunta con Emma Ruth Rundle– cuyo recién publicado disco On Dark Horses sigue estando en la lista de pendientes-  en la disfrutable Just Breathe. Precisamente en cuanto a compromiso emocional e intención este tema casa con las citadas Everything Belongs y My Soul abriendo un tramo algo más etéreo que funciona solo a medias.

 

 

Mucho mejor sensación me deja la parte final del tracklist donde cabe un poco de todo lo que intentan mostrar en el disco haste ese punto pero concentrado en cuatro temas. A Branch In The River intenta recuperar el sentido de urgencia de aquellos Trice pre-Vheissu y si en lo instrumental cumple sobradamente con incluso la fuerza de la voz de Kensrue funcionando es el estribillo el que me tira algo para atrás al sonarme demasiado random por algún motivo que me cuesta expresar. Eso sí, ojito a los requiebros en las líneas angulosas de guitarras del gran Teppei Teranishi que sí son crema. Sobresale Hold Up A Light con un groove conferido por la línea de bajo omnipresente y un estribillo que seguro que debe ser otra parada obligatoria en los setlists futuros de la banda norteamericana. Tras un gran artefacto sónico de potencia y vigor Thrice vuelven a enamorarnos con un cambio de registro fascinante en Blood On Blood. Amor a primera vista con un tema excelso en el que me tocan la fibra con un crescendo progresivo instrumental en el que la línea de guitarra de Teppei es absolutamente deliciosa. Para mí, es el tema y eso que el momento del arpa deja un poco descolocado. El cierre con Beyond The Pines marca el momento más emotivo de toda la obra con una composición en la que superlativamente sobresale la carga emotiva de la interpretación de Dustin Kensrue- acabando el tema incluso casi a cappella y con un texto al que leyendo entre líneas se le puede sacar una lectura religiosa del más allá/paraíso que conciendo el bagaje religioso de Dustin no cuesta imaginar. Sea como fuere, preciosismo y épica pura para bajar el telón.

 

 

Como conclusión acerca de Palms, quizás podría resumir que se trata de un disco menos directo y disfrutable de primeras que su antecesor pero más ambicioso en todos los sentidos – dinamismo, inclusión de nuevas sonoridades, uso de sintetizadores, arpas, voz femenina, busqueda de más matices épicos…- y que como suele pasar con estos hombres no baja del notable. En algún tramo se queda un poco a medias el asunto, pero hay que perdonarles por el arranque y sobre todo un trío de ases final que está a la altura de muy pocos comapñeros de generación.

 

Bola Extra: Track by Track comentado por Dustin y Teppei

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