TOP 25 Discos 2018 (I): 25-21

Es momento de hacer el balance de final de año. Siempre que llegan estas fechas surge la reflexión habitual de si la cosecha musical ha sido benévola o si por el contrario ha dado pocos frutos. Personalmente, creo que dependiendo del mundo musical en el que te muevas siempre se pueden hacer lecturas diversas. En el campo de lo alternativo, indie, lo-fi y similiar me parece que ha sido una añada bastante ramplona y poco profunda. Discos como el de debut de Shame han sido encumbrados sin que a servidor le parezca nada del otro jueves. Por otra parte, este año en nuestro país ha sido el año de la macroexplosión del hype Rosalía, llegando a extenuar a quienes incluso compramos hace justo un año su ópera prima. La sobreexposición mediática tiene un límite incluso para una obra que abstraída de todo el circo montado alrededor cumple, pese que hay algunos momentos what that fuck? que personalmente me chirrían. Pero bueno, dejemos de contribuir a la causa “Rosalía for Khaleesi” y vayamos con la primera de las cinco entregas especiales de este Top 25 Discos 2018 Antípodas Sonoras que seguirá su inevitable curso cada Domingo de este mes de Diciembre hasta alcanzar mi particular cima musical del año que estamos ventilando.

25- Them Are Us Too: Amends

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De la tragedia puede emanar belleza. Una belleza como la exquisitud cromática de la portada del disco Amends de Them Are Us Too. Disco póstumo del otrora dúo de la Costa Oeste norteamericana, habida cuenta de la repentina pérdida de Cash Askew que supone el punto final a un más que prometedor grupo que debutó hace apenas cuatro años con Remain. La vida va intrínsecamente ligada con la muerte y es en la tragedia del incendio en el que falleció Cash y en ese tono melancólico tan habitual del dream-pop y shoegaze donde Amends se vertebra con un resultado excelente en momentos puntuales. Finiquitado en base a demos previas a la muerte de Cash, el proyecto lo ha sacado adelante la vocalista Kennedy Ashlyn con gente cercana – tan cercanas como su propia novia- y hay que darle las gracias por entregar un disco tan bien articulado en torno a su poderoso chorro vocal. Vaporosos momentos de dream que en los momentos más desnudos se acercan al folk de Marissa Nadler y en los arrebatos sintetizados a la oscuridad justa de Beach House o de los referentes del shoegaze primigenios de Gran Bretaña. La apertura de Angelene es toda una declaración de intenciones de crear texturas con la propia intepretación de Kennedy. Más oscura, tétrica y cuasi gótica suena en Grey Water con algún arreglo de fondo que no costaría imaginar arropando la voz de Rachel Goswell en sus Slowdive o hasta en los deliciosos Minor Victories. Si algún error cabe encontrar aquí es la excesiva tendencia al gorgorito de la cantante en ciertos momentos y un tramo central del tracklist que pilla algo fuera de juego al elevar el ritmo en la sintetización casi bailable funkera a lo The Rapture en Floor y esa No One que suena demasiado a boom revival 80´s en tiempos de Stranger Things – que le pregunten por la moda al bueno de Matt Bellamy por su nuevo engendro y hasta incluso se ha colado en lo nuevo de los intachables Thrice– que en otro contexto quizás funcionaría pero aquí rechinan. Máxime cuando la comparativa palidece al lado de una joya brutalérrima como es Could Deepen. Con una duración muy superior al resto, sus casi diez minutos, son más de la cuarta parte del minutaje y más de un 50% de la razón de que este disco se haya colado aquí dejando fuera del corte a otros tantos de una larga lista. Pelos de punta con una interpretación sencillamente sublime. Frágil a la par que poderosa. ¿Soy yo o alguien más es capaz de encontrar aquí detalles de MONO, Beach House, Savages, Slowdive y del How It Ends de DeVotchka? Los nombres citados ya dan idea de Hors Catégorie. Gracias a los hipersónicos por descubrirme esta joya en uno de sus recomendables podcasts.

 

24- Sylvaine: Atoms Aligned, Coming Undone

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Y seguimos para bingo con vocalista chica y tintes shoegazers de telón de fondo. No obstante aquí lo etéreo del subgénero se ve acompañado de esa corriente del black metal “bonito” que tanto desarrollo y lustre ha tenido en la última década y media. Para quien confiesa ser seguidor de este invento llamado blackgaze no se extraña en absoluto que la tercera obra de esta noruega le haya entrado tan bien pese a las pocas horas de escucha – el disco se publicó a principios de Noviembre- en comparativa con otros discos enlistados en este TOP. Las atmósferas creadas por Sylvaine son puro Alcest, y es que por momentos, si se aisla la voz costaría decir que lo que suena no es obra de Neige. Una afinidad acentuada aún más ya que el propio artista francés ha colaborado en varias tareas como grabar y tocar baterías en directo con la noruega en el pasado incluso llegando a hacer covers a medias. Con un padrino así y con una sonoridad tan definida, los zarpazos de canciones como el tramo más descarnado de Mørklagt cautivan desde la primera escucha. En Abeyance y el tramo de growls vuelve a dar en la tecla del contraste perfecto a una canción en la que el trabajo a las baquetas de Stéphane Paut es digno de mención. Otro punto álgido del disco lo marca el corte más directo, único por debajo de los cinco minutos, que es Severance en el que igualmente la cantante y multinstrumentalista nórdica incide en la dicotomía entre los pasajes crudos y la cinemática onírica circundando el post-rock. Se agradece la producción más cruda y menos “limpia” también de la canción. Atoms Aligned, Coming Undone gustará a quienes disfruten no solo de la cacareada banda gabacha sino quien les tenga el punto cogido a la también noreuropea Myrkur o los belgas Oathbreaker. En un año en el que el escalafón del TOP de blackgaze estaba predestinado a mis venerados Deafheaven, me he visto obligado a sacarlos de su posición natural tras un disco en el que por primera vez dan pasos en falso y acabar incluyendo a una Sylvaine con menores altibajos a lo largo de su trabajo. Bien por Sylvaine y bien por nosotros.

 

 

23- Black Salvation: Uncertainty is Bliss

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Existen discos a los que te acercas porque llevas años escuchando sonidos afines, otros porque simplemente lees una reseña que te cautiva y en algunos el gancho es una portada llamativa. Ninguna de las razones citadas se cumplen en mi acercamiento fortuito e inesperado con Uncertainty is Bliss, segundo trabajo de larga duración de la banda alemana Black Salvation. El motivo detrás de que haya llegado hasta su psicodélico mundo responde al reputado sello metalero en el que han lanzado este artefacto. Hablamos de Relapse Records, disquera norteamericana que durante buena parte de las últimas dos décadas ha sido sinónimo de lo mejorcito de varias corrientes del metal internacional. Sin embargo, oh sorpresa, la música de Black Salvation poca o ninguna similitud guarda con los pesos pesados de la escudería. Lo de este trío de Leipzig está anclado en el hard-rock meets garage todo pasado por el filtro de la psicodelia que bien podría estar en la música de sus paisanos Kadavar. A pesar de la obvia referencia citada, no son el trío berlinés el primer nombre que me viene a la cabeza al oír pelotazos sónicos como Floating Torpid o Breathing Hands sino el de unos Rival Sons más locos y con menos apego por el estribillo y vena bluesy. Uncertainty is Bliss cuenta como principal baza con un arranque bestial en In A Casket´s Ride que tras una intro hipnótica da pie a un riff machacón de bajo de esos que calan. El particular estilo desaliñado cantando de Paul Schlesier, quien toma las riendas a la guitarra en la formación. Reminiscencias a Wovenhand y los Black Angels en una pieza como Leair que situada en el ecuador del tracklist ejerce de eje sobre todas las demás. Elegancia y punch contenido a partes iguales. Poca broma esa especie de acople que se casca el bueno de Paul a mitad de la canción acompañado por lo que parecen unos silbidos puro western Ennio Morricone. La más larga del conjunto, A Direction Is Futile, es el corte más juguetón y que más puede invitar al jolgorio y jarana en sus directos aunque puede adolecer de algo anodina si no te van las canciones alrededor de lo que parece una pura jam improvisada. Igualmente una pena que el colofón del disco no sea tal debido a unos últimos temas que no sorprenden tanto como los mencionados. Grey River tira de recursos más trillados del  género y la más divergente por sonoridad e intención Getting Slowly Lost no termina de cuajar del todo. Mejor que hubiese entrado el Bonus Track Follow Me Down que sí me pone burro. Cuando parecía que de tierras germánicas quien iba a tener cabida en este Top resumen anual eran los nuevamente instrumentales Long Distance Calling, son este combo bastante menos célebre quien reclama su hueco y vuestro tiempo para darles una oportunidad a uno de los mejores discos publicados de la vertiente ácida-psicodélica de la temporada. Algún paisano más se presentará por aquí…

 

22- Daughters: You Won’t Get What You Want

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Bienvenidos al tenebroso y oscuro mundo que se abre ante tus sentidos cuando te enchufas los 48 minutos del último trabajo de estudio de Daughters. Denso y claustrofóbico como casi nada que me haya echado al gaznate este 2018 y con un mal rollo que sobrevuela todo el disco. ¿Y cuáles son las virtudes entonces del invento para estar aquí? Pues una buena retahíla. Solo por lo rompedor en lo producido ya merece su cupo, pero es que la reunión del ahora cuarteto norteamericano huye de un sonido más noise y grind primigenio para encaminarse hacia terrenos altamente experimentales y que conducen a rincones insospechados. Ya desde la entrada en City Song nos topamos con ritmos industriales, ruidismo variado y una grabaciones en capas vocales que literalmente dan puro canguelo. Esos gemidos de Alexis Marshall te indican que ya no hay tiempo para mirar atrás. Hay hueco para toparnos con momentos melódicos superpuestos con otro porrón de ideas, véase la genial Satan In The Wait y sus teclados excelsos, el frenesí y locura de The Flammable Man con la urgencia y demencia inherente de otros temas como Long Road, No Turns que deja literalmente sin aliento al acabar su escucha. Sensación que no es mucho menor tras finiquitar la perfección de producción que es Guest House. Más reposados y merodeando tierras de Nine Inch Nails en Less Sex. Disco completísimo el que firman Daughters en múltiples palos sin ser propiamente dominios hasta ahora conocidos en su discontinua carrera. Advertencia a neófitos, este You Won’t Get What You Want no es un disco para escuchar en cualquier momento, hay que encontrar el espacio y , sobre todo, la predisposición necesaria para sumergirse en el mismo. De lo contrario la conexión con tanta cantidad de información auditiva tan abrasiva puede hacer que desfallezcas a los 10 minutos de escucha. La anhelada virtud de la paciencia es la que aquí se alza aliada para entrar en un universo vasto que por momentos bebe del industrial, del grind, del math y con la alargada sombra de Michael Gira y sus Swans que sobrevuela durante toda la experiencia. Si le tienes un mínimo aprecio a la carrera y obra del huraño genio neoyorquino, ésto va a aliviar tu mono de alucinógena experimentación musical. Como tan atinadamente condensaban los siempre certeros redactores de SuicideByStar, “Daughters aprietan pero no ahogan”. Mejor definición imposible. Más que interesante el vídeo acerca de la creación de la obra disponible en YouTube. Les envisiono en la próxima edición del Primavera Sound…

 

21- Sauna Youth: Deaths

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Y en uno de esos saltos con giro y tirabuzón que tanto me gustan hacer por aquí, pasamos de la complejidad sonora de Daughters a la más pura simpleza cruda de la esencia del rock con tintes punkarras. Decíamos que no había sido un año que me hubiese parecido nada profundo en el ámbito del underground de guitarras, lo cuál no quita para que un disco como Deaths de los ingleses Sauna Youth sea la mar de notable y difrutable. La fórmula de los londinenses ya la conocemos de sobras, lo suyo es el abecé de ir a saco Paco y no bajar el pie del acelerador en ningún momento. Con su tercer disco de estudio no han cambiado. Doce temas en los que sólo un par superan la barrera de los 3 minutos a duras penas. Sección rítmica rápida y fraseos continuos de guitarras garageras pero melódicas de cabo a rabo. Ese encanto entre las líneas vocales de Lindsay Corstorphine y Rich Phoenix sigue obviamente presente. Percertanges abre la veda echando literalmente humo. Derrapando en cada curva continúan en la deliciosamente desquiciante In Flux o en el ritmo galopante de Problems. Curiosa virtud la del combo británico que son capaces de con tan pocos recursos aparentes sonar tan dinámicos. En la citada Problems con un bucle repetitivo vocal no sobrecargan y en No Personal Space con la melodía más bondadosa y radiable del disco no suenan a baratija alternativa ramplona, incluso no se cortan a la hora de coger el riff y usarlo en el siguiente corte como base de un spoken. A muchos les vendrá el nombre del garage de zapatilla de las Oh Sees al oir este disco, y razón no les faltará ya que de la actitud de los Oh Sees más directos aquí hay mucho. Personalmente en este disco encuentro más mala baba sónica y urgencia que en el disco publicado este año de los IDLES, pese a que el reconocimiento a final de año en listas será muy dispar en ambos casos. Me alegro de veras de los parabienes para con los de Bristol, pero sinceramente pelotazos como Veiled Critique me satisfacen más mi instinto primario de rock/punk sudoroso que la mayoría de la segunda mitad del disco de los IDLES. También citarán algunos como similares a unos Shame que con su debut también ha enganchado a bastante personal, pero no me bajo del burro de que esto es más gordo y profundo. En ni media hora despachan el asunto unos Sauna Youth que vuelven a hacer lo mismo que ya se intuía en Dreamlands sin que acabe de cansarmede su raca-raca de manual. Si es que cuando intentan innovar y experimentar como en Swerve no les sale. Zapatero, a tus zapatos.

 

 

 

 

 

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