TOP 25 Discos 2018 (II): 20-16

Resultado de imagen de tenemos que inventarnos drama gif

Continuamos la cuenta progresiva reversiva de los mejores discos publicados este año para el que aquí escribe. Antes de meternos en faena, me gustaría reflexionar brevemente sobre la polémica surgida a raíz de la elección de portada de Rockdelux de este mes. Quien ha sido honorado con tal posición, en una revista que para mucho “pollavieja indie” es, o ha sido, la biblia en verso en castellano en entregas mensuales, es el artista latino J Balvin. A ver, a servidor ni le va ni le viene la música de este tío, lo cuál no quita para que un medio, siempre que sea privado, ofrezca repercusión a quien le plazca en cada determinado momento. Esta polémica entronca con el debate de la latinización de la música pop y de todo esa paraguas urban que parece que es el enemigo que acecha con arrebatar la supremacía y trono del rock y derivados dentro de los parámetros musicales de consumo globalizado e incluso colarse con fuerza en festivales como un Primavera Sound que con el cartel que ha presentado esta semana muestra a las claras que su camino es ese. Podrá gustar más o menos esta senda- yo ya os digo que a mí no me interesa lo más mínimo estas músicas, mientras tenga y encuentre calidad en los nichos en los que me muevo, me río de eso de que el rock está muerto- pero de ahí a crear un debate rancio y cargado de prejuicios y superioridad moral hay un trecho. Que cada uno disfrute de lo que le salga del níspero y si tu revista saca en portada a alguien que odias pues tan sencillo como no comprarla, que si tu antiguo festival ya no mola lo que lleva, pues vas a otro que sí te mole y punto pelota. Vivir y dejar vivir, una máxima que rara vez se cumple en estos tiempos que nos han tocado.

20- Nils Frahm: All Melody

Resultado de imagen de nils frahm all melody

Jugamos en esta posición a ser un poco outsider sobre las aguas convencionales que suelo navegar en este Blog. Es decir, no es la música de origen clásico, aunque aquí pasando por un filtro muy neo llegando a convertirse en una especia de ambient downtempo la que más hueco suela tener en esta página. Y sin embargo aquí estamos, hablando de que el disco All Melody del alemán Nils Frahm es uno de mis favoritos de año. Mi entrada al mundo de este talentoso pianista, compositor y experimental vanguardista de las teclas no ha llegado hasta hace bien poco. All Melody se publicó a principios de 2018 pero fue justo en las dosis de escuchas de artistas incluidos en el  line-up del Primavera Sound 2018 cuando conecté con la música de este hombre. Aún me arrepiento de no haberme quedado a ver su actuación en tal festival, y quizás más aún el haberme dormido en los laureles y acabar quedándome sin entrada para su reciente paso en la ciudad condal por L’Auditori. Para un profano en estos sonidos se me hace difícil sacar adjetivos y conexiones para describir un trabajo largo que alcanza la hora y cuarto pero que no se hace bola. La magistral Sunson deslumbra con unos recursos y cajas de ritmos incitantes y delicados. Mismo primor lo contenido en los siete minutos de A Place con una especie de coros femeninos que van y vienen como una marea, también presentes por cierto en la más tribal Human Range. Otro momento que capta mi plena atención del tracklist es el crescendo continuo más electrónico de una All Melody a la que no costaría oir en alguna sesión electrónica relajada. El enlace y yuxtaposición con la siguiente #2 conforma mi momento favorito del trabajo de Nils. En Kaleidoscope habrá quien piense en Mike Oldfield con razón. En definitiva, una obra de sensaciones, melodías/armonías que calan y que obnubilan por el talento de este berlinés que vive en la frontera entre la electrónica y lo orgánico.

 

19- The Ocean: Phanerozoic I:Palaeozoic

Resultado de imagen de the ocean collective new album

Sigamos en una Alemania que tantas alegrías me ha dado en este 2018 musical. Tercer nombre alemán, y ahora uno mucho más familiar y conocido. Hablo de The Ocean Collective. Tengan ahora o no la coletilla de coletivo en el propio nombre no importa porque ya sabemos de la mutabilidad y evolución continua que ha sufrido la banda post-metalera en su trayectoria. Han vuelto por todo lo alto los de Robin Staps. Y lo hacen con sus entrañables pajas mentales basadas en las eras prehistóricas que dieron lugar a todo lo que hoy tenemos. Como servidor no tiene mucha idea de todo este tema, quien tenga interés le recomiendo la review del enlace que sí ofrece más contexto sobre la obra en concreto. En lo estrictamente musical, en los 47 minutos de esta obra –duración más que acertada sin meter nada de paja- vuelven a conjugar momentos puntuales en los que abrasan con un post-metal de tomo y lomo como el musculoso inicio de Cambrian II: Eternal Recurrence que también liga con los intrigantes teclados de la introductoria The Cambrian Explosion. Especialmente inspirada la voz de un Loïc Rosetti que convence tanto en los tramos de guturales como en los más reposados. Unas voces que por cierto fueron grabadas en España. El poderío y vigor de Silurian: Age of Sea Scorpions y Devonian:Nascent tampoco les va a la zaga. En una obra en la que condensan todas las virtudes de una banda que rara vez ha defraudado con sus obras de estudio. Sonando gruesos cuando toca y épicos cuando deben, el final de la citada Cambrian II: Eternal Recurrence con todo el contexto lírico es pluscuamperfecto por ejemplo. En los momentos más melódicos y reposados también crean ese clímax de tensión necesario en la obra, véase el tramo de Jonas de Katatonia en Devonian:Nascent o en el efectista final de Permian: The Great Dying con otra exhibición instrumental y vocal de un Loïc Rosetti que se reivindica en la primera división de cantantes del pos-metal y afines. Los alemanes aciertan de plena con una referencia conceptual que es de lo más disfrutable del progresivo circundante con el metal de los últimos tiempos.

 

18- Alice In Chains: Rainier Fog

Resultado de imagen de alice in chains rainier fog

Hace unos meses pensaba que esta tercera entrega de los Alice In Chains 2.0 sonaba en muchos tramos como si el bueno de Jerry Cantrell la hubiese compuesto con el piloto automático encendido. A día de hoy, aun pensando que hay cortes algo flojos, he acabado absolutamente rendido a un disco que contiene piezas de una factura impecable. Los riffs son ciertamente 100 % Alice In Chains en un buen número de canciones. The One You Know con su base machacona, o la más interesante y detallista Red Giant son piezas a las que dificilmente se les puede poner un pero. El desdoble vocal habitual desde que DuVall tomara el difícil papel de ser el cuarto miembro de la banda en esta etapa aquí sigue presente como en sus dos anteriores discos. A nadie asombrará ya que DuVall esté plentamente integrado y no sólo acabe cantando y tocando de puñetera madre sino incluso firmando algunos de los temas más redondos. En So Far Under con esa afinación baja y en Deaf Ears Blind Eyes vuelven a sacar a paseo los motivos por los que son la banda que mejor ha envejecido de la escena de Seattle. Y cuando quieren tocar fibra lo hacen como pocos pueden/saben hacerlo con temarrales como Never Fade y All I Am. Especialmente la última me parece una auténtica maravilla. A la altura de la emotividad de Black Gives Way To Blue y temas pretéritos de la era Layne. Creo que con una mano contaría bandas que sean capaz de atizarme emocionalmente como lo hace Alice In Chains una vez mas con el citado tema. A Jerry Cantrell casi nunca se le cita a la altura de figuras más rimbombantes de aquella irrepetible escena- muchos de ellos ya no están aquí por degracia- y tantísimos años después sigue empeñado en seguir publicando material de muchos quilates. Como cantan: This is Al I Am”. Ojalá sigamos disfrutando de AIC muchos años más. Yo ya me relamo con esa posibilidad de verles en Junio de 2019 en Praga. Pero para esa historia aún queda un poco.

 

17- Thou: Magus

Resultado de imagen de thou magus

El pasado 2017 el premio oficioso “hartibles musicales” recaía por méritos propios en los entrañables autralianos King Gizzard & The Lizard Wizard quienes eran capaces de publicar la bonita cifra de 5 discos. Este año, con permiso del cagadisco Ty Segall, el premio no puede ser para otros que nos sean Thou. Perdido ando con el número de EP´s, split que han publicado la banda de Lousiana. Especialmente recomendable el Rhea Sylvia de todo lo publicado aparte de la obra que aquí entra. Proyectos que han culminado en un excelente trabajo como Magus en el que la llama y sombras del black se cuelan en su música. Sobre todo por el estilo vocal que adopta Bryan Funck. Las atmósferas pesadas de paso doomy/sludge confieren a la obra carácter de paso lento pero sólido. Inward con sus 10 minutazos es un buen zurriagazo de primeras para que entres en calor. Interesante el uso y como son capaces de colar milimétricamente las partes más luminosas entre la oscuridad inherente de las canciones. En The Changelling Prince el festival de riffs se amontona sin que puedas respirar. La exhibición instrumental tiene continuidad en In the Kingdom of Meaning que con el paso de las escuchas se convierte en una de las más completas de toda la larga obra. La belleza de ese solo de Elimination Rethoric es otro de los momantes notables del minutaje. Si este disco no está algunos puesto más altos es porque a servidor el minutaje le parece excesivo y quizás hubiese recortado en al menos un par de temas para ganar en algo de impacto. Opinión personal, en todo caso. Para una banda cuyo incansable espíritu no les deja estar quietos es absolutamente loable el hecho de ser capaz de seguir reinventándose un poco en cada ocasión y mantener al oyente que está al otro lado con la misma sensación de que cualquier cosa puede pasar ante sus obras. Magus está cosechando grandes críticas y puede situar a Thou un escalón más alto en aras de una relevancia que a todas luces merecen.

 

 

16- Mournful Congregation: The Incubus of Karma

Resultado de imagen de the incubus of karma

Terminamos con una hora y veinte minutos de funeral doom metal. Como dirían los kamikazes de Desde el Abismo, algo fresquito. Y es que el trabajo de los australianos Mournful Congregation bien merece estar entre los mejores del año, de hecho de haber acabado algún mes antes estaría en puestos de honor. Publicado en el primer trimestre del año, no recuerdo exactamente por qué vía me llegó este artefacto sonoro pero lo cierto es que me dejó compungido en una temporada en la que aún resonaban los ecos del maravillos Mirror Reaper de Bell Witch, pese al coitus interruptus que fue su actuación en la Sala Upload. Este trabajo, de una formación hasta ahora inédita para mis oídos, contiene muchos elementos para no solo contentar a los acérrimos fans del funeral sino que el genial tratamiento de las guitarras de Damon Good y Justin Hartwig entregan momentos que bien podrían contentar a seguidores de cualquier corriente atmosférica del metal extremo. El peso instrumental y evocador es maravilloso en el cuarto de hora de Whispering Spiritscapes donde encontramos una constante evolución a lo largo de su minutaje, con mención especial a lo efectista del desdoble en ciertas líneas de guitarras. Sus 3 minutos finales ya valen por mucha morralla trve que me he tragado para encontrar la pureza aquí contenida. Y es que eso de rematar los temas con lacerantes riffs melódicos aquí se eleva a la categoría de arte, bueno pruebo de ello es el final de The Rubaiyat y mi favorita Scripture of Exaltation & Punishment con un lamento final a modo de outro de dos minutos de guitarras celestial. La riqueza y variedad instrumental también tiene cabida gracias a los elementos propios del género con la imponente presencia del órgano -instrumento magno que ya adelanto volverá a aparecer en puestos de honor en próximas entregas del TOP- en  la citada The Rubaiyat y en los 22 minutos de aflicción total al cierre que es A Picture Of The Devouring Gloom Devouring The Spheres Of Being. El momento Agalloch en el tema homónimo rompe un poco la comunión que vertebra la obra pero es pura orfebrería de guitarras a la que es imposible resistirse. Unos buenos auriculares, oscuridad, predisposición y una hora y media, no necesitas nada más para que tu alma vuele en mitad de una espesa bruma.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s