MONO: Nowhere Now Here

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Durante los últimos tiempos he intentado siempre no duplicar material publicado, siquiera repetir bandas/discos posteados en estas líneas que ya hayan sido abordados y lanzados por mí por otras vía antes. Y así quiero que siga siendo pese a que publique material en DiabloRock y Mautorland, pero el caso del nuevo disco de MONO era más que necesario darle su propio espacio en Antípodas Sonoras pese a que ya había publicado mi parecer en la web hermana DiabloRock del esperado décimo disco de estudio de mis japoneses favoritos: MONO. Ya venía cebado de hacía tiempo por el adelanto After You Comes The Flood del que nos hicimos eco en uno de los repasos semanales del pasado 2018 y ha sido con la llegada del nuevo año que hemos podido disfrutar del disco completo parido por MONO y grabado con el sospechosos habitual Steve Albini en Chicago. Y es que Nowhere Now Here no es un disco de MONO más, no es siquiera un disco de post-rock más publicado en pleno 2019, es toda una oda a las virtudes que explican el porqué tantos como un servidor en su momento caímos rendidos ante tal torbellino de emociones convertido en género musical. Como manifestaban en Hipersónica, es un disco muy de 2001 pero tremendamente necesario en 2019. Un disco mayúsculo, de una banda cuyo nombre va tipografiado en mayúsculas y que nos devuelve a los mejores MONO -discográficamente hablando, en directo jamás han perdido un paso- desde el 2009.

Este Nowhere Now Here marca su décima referencia larga de estudio en 20 años, una media más que digna de publicación para una banda siempre inquieta. Antes de la fecha marcada en rojo de lanzamiento me topé con la filtración anticipada del disco y posteriormente llegó la circulación oficial del streaming previas a su publicación física el 25/01.Confieso que no pude aguantarme las ganas y en un momento vital en el que descarga cada vez me pone menos no dudé en buscar medios “alternativos” para saciar el hambre y ganas de catar este suculento disco. Desde aquel insuperable Hymn To The Inmortal Wind (2009) también grabado con Albini en sus estudios de Chicago los japoneses han intentado sin demasiado éxito replicar aquel nivel de magnificencia con demasiados discos fallidos globalmente. Y ojo, que jamás han entregado un solo disco que no contuviese un tremebundo pelotazo emotivo a la altura de su culto y leyenda tales como Dream Odyssey incluso tramos de Nostalgia en For My Parents, Kanata y Cyclone en The Last Dawn o la homónima del anterior Requiem For Hell, sin embargo a todas luces un bocado demasiado escaso para lo esperable de ellos.

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Que en 2019 tantos años después de la eclosión de la primera ola post-rockera y con tanto clon y fotocopia de la intensidad vacua instrumental circulando nos zarandee un disco con estructuras tan arquetípicas del género ya es tan noticiable como heroico por parte de sus autores. MONO no inventan la rueda ni descubren el fuego en la confección de Nowhere Now Here sino que por contrario se entregan por completo a desarrollar los múltiples recursos que ya les conocemos de lejos: esos redobles de batería cual ritmo marcial en pos del crescendo, los contrastes en pocos minutos entre los arpegios limpios de Taka Goto y el clímax distorsionado final, lo intrínsecamente cinemático de los arreglos orquestales e instrumentación, lo cinemático y serpenteante de ciertos patrones, etc… Obteniendo unos resultados envidiables por el resto de bandas coetáneas del género. La queja de que sus anteriores discos publicados esta década pecaban de contener uno o máxime dos temas excepcionales y mucho de piloto automático y paja ahora se ve borrada de un plumazo al exprimir MONO casi cada minuto del nuevo tracklist.

 

Desde los primeros ecos introductorios de God Bless con esa especie de vientos anunciando que estés alerta todo fluye imparable. Los cinco minutos y medio de la citada After You Comes The Flood son una auténtica barbaridad desbordante entrando en el olimpo de sus mejores temas ever. Casi nada. Todo en continua subida ascendente con el bajo de Tamaki muy poderoso y unos acoples distorsionados finales de las guitarras de Taka Goto y Yoda Suematsu que son puro rugido de los motores de un Boeing 747 en pleno despegue a máxima potencia. Los otros temas que vertebran fundamentalmente la obra son las más largos: Nowhere, Now Here, Sorrow y Meet Us Where The Night Ends. La primera, es con sus más de diez minutos el clásico tema de MONO en el que tocan la fibra desde el primer segundo hasta el último. Difícil encontrarle un solo pero a una canción soberbia. Sorrow nace con ayuda de arreglos de cuerda ornamentales para luego desembocar en un tour de force en donde un loop de fondo electrónico/sintetizado es introducido como una de las pocas novedades sonoras que encontramos. Un recurso que en manera similar también tiene su peso Meet Us Where The Night Ends que termina literalmente atropellando en un desenlace fulminante tan poderoso como cualquier versión de los MONO más viscerales que puedes encontrarte en sus ensordecedoras actuaciones en directo.

 

Los temas que podríamos considerar puentes entre las piezas más imponentes tampoco desentonan salvo Breathe, una suerte de balada demasiado insulsa con voz por parte de la bajista Tamaki Kunishi que no termina de aportar todo lo que espera. Quizás tras tanto y tan bueno, el broche final no llega con Vanishing, Vanishing Maybe, restando un puntito el impacto de lo acontecido durante los minutos anteriores. Sí, es 2019 y MONO con un disco que es puro sonido 100 % MONO y sin reinventarse en exceso acaban por conquistar nuestro paladar. Sabedores del noble arte de impactar mediante el uso distorsionado de las guitarras desde tiempos inmemoriales los japoneses entregan uno de los discos por lo que se medirán las alturas de sus cimas creativas cuando capitulen y nos dejen un legado maravilloso de música instrumental de esa que nos maravilla y que justifica la búsqueda de nuevas bandas capaces de tomar el testigo de los dioses del Olimpo post-rockero en años venideros. MONO sin publicar un disco perfecto en su totalidad consiguen volver a traspasar la frontera de lo excelso durante la mayor parte del minutaje y nos regalan temas como After You Comes The Flood, Nowhere, Now Here, Sorrow y Meet Us Where The Night Ends o la más sutil pero igualmente disfrutable Far and Further que trascienden como pocas bandas consiguen con mi alma. Absolutamente rendido al magisterio de los nipones.

 

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