Tool + Fiend: O2 Arena (Praga) 04/06/19

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Jamás se puede educar a un escorpión. Es por dicho proverbio que quizás cada vez es más habitual encontrarse con conciertos en los que rige la denominada “No Cellphone Policy”, o sea aquellos directos en los que por una razón u otra los artistas y promotora avisan de la prohibición de usar el móvil o dispositivos con fines gráficos, es decir no se permite grabar vídeos o sacar fotos. Sonados han sido los casos a favor de instaurar esta política en sus directos de gente como Jack White o Billy Howerdel y Maynard James Keenan de A Perfect Circle. Así, Maynard sigue promulgando y dando ejemplo con tal normativa para los conciertos que están ofreciendo Tool en esta gira por Europa, o al menos en el concierto que tuve a bien de asistir la semana pasada en Praga. Y es que cuando ya uno no sabe cómo educar o evitar que un elevadísimo porcentaje del personal se pegue más de medio concierto con su pedazo de móvil de pantalla de chorrecientas pulgadas grabando por encima de su cabeza- con la consiguiente jodienda para el asistente que lo que acaba vislumbrando es un mar de pantallas iluminadas cual velo que obstaculiza la visión de los protagonistas: los que tocan sobre las tablas- no queda otra que matar moscas a cañonazos. Al carajo, prohibido móviles, y a quien no guste pues que se quede en casita. Que sí, que entre sacar una foto puntual o grabar un fragmento de 20 segundos a estar dando la tabarra todo el bolo hay un mundo, pero en ocasiones no queda otra que tirar por la calle del medio.Más allá de la advertencia desde la entrada de la política comentada en la entradilla de esta crónica, el imponente O2 Arena hogar del Hockey Hielo checo y de series internacionales de NHL lucía impecable para un concierto que llevaba un puñado de meses marcado en rojo en mi agenda. Como nota positiva señalar el eficiente control de seguridad de la entrada y como negativa el enorme “corralito del Golden Circle” que ocupaba casi media zona de la pista/cancha con la consiguiente dificultad y lejanía para ver a los proletarios que como yo teníamos entrada de pista genérica.

Arrancó la velada con la actuación de los franceses Fiend a quienes desconocía por completo. Su especie de heavy clasicote con matices psicodélicos no me sonó para nada mal. De hecho, en algún pasaje me recordaron a unos Mastodon primerizos despojados de la vertiente progresiva. Nombre para hacer deberes.

A la hora prometida salieron los cuatro “señores mayores” que llevan troleándonos con su nuevo disco desde hace incontables años. Puesta en escena con una especie de estrella central de siete puntas que también servía de plataforma de luces móvil en según qué temas y 5 pantallas verticales discontinuas para las habituales sugestivas proyecciones con la que la banda acompaña visualmente su propuesta en directo. El setlist pues sin sorpresas si ya uno había andado ojeando setlist.fm. Tras la introducción de la entradilla y una vez Maynard, cresta mediante, se encaramó a su tarima posterior del micro sonaron los primeros susurros acompañados del riff boomerang tan característico de Ænema. Sonido a un volumen considerablemente alto que se mantuvo durante toda la actuación y una batería de Danny Carey que en todo momento quedaba muy adelante sobre toda la mezcla sonora global. Adam Jones empezó a dar cuenta de las razones por las que se le considera un genio desde el tema citado de apertura y ya estábamos allí varios miles comiendo de la mano de los norteamericanos.

 

Continuaron con la coreable The Pot cuya letra y estribillo fue gritada a pulmón por muchos de los asistentes. Chancellor por su parte dejando su huella con esa línea de bajo tan omnipresente. De los mejores momentos de la noche en mi opinión. Más adelante en el concierto también cayeron del menospreciado 10.000 Days Jambi y Vicarious, con la primera sobre todo sobresaliendo gracias a ese tramo de valor incalculable en el que Maynard se dedica a dar vaivenes al compás del solo, acoples y el TalkBox sumergiéndote directamente en otro universo. Si no lo has vivido en directo te estás perdiendo la magia pura de una canción superlativa. No fue el único momento de matrícula de honor por parte del melenudo guitarrista, ya que durante la presentación de los dos temas nuevos -los cuales había tenido a bien de reservarme y no oír en ninguna de las versiones en directo grabadas disponibles por la red- se volvió a lucir notablemente. Especialmente resaltable la minutada final instrumental -Maynard incluso se va del escenario- para cerrar una fabulosa Descending que pese a arrancar de manera algo simplona acaba mutando en una auténtica sacada de chorra del miembro que me da que más corta el bacalao a la hora de definir la dirección de los temas de Tool, o sea del Señor Adam Thomas Jones. Deseando a que saquen el 30 de Agosto el nuevo disco para oír la versión de estudio final.

Con dos clasicazos tan pepinos como Schism y Forty Six & 2 sobran los adjetivos a poco que te guste la música de esta peña. En Schism alargaron el delicioso puente en el que el amigo Chancellor juega con el potenciómetro del volumen de su bajo con esos acoples en mareas que tanto aúpan la canción hacia su parte clímax definitiva. En Forty Six & 2 pues a quedarse embombado con el final magistral tras los parches del siempre ataviado con atuendo de los Lakers Danny Carey. De mear y no echar gota verlo aporrear con esa pegada, coordinación total y metronomía a la edad de 58 añazos. Se dice rápido. Maynard por otra parte sobrado de voz en la estrofa final de “See my shadow changing…”

Sin embargo, la sensación final no fue del todo perfecta debido a un parón antes del bis demasiado largo, cierto es que anunciado por pantalla con cuenta atrás reversiva de 12 minutos tras proyectar la fecha del día D: 30/08/2019. Una espera en la que la organización tuvo a bien repartir vasos de agua fresquitos entre los allí presentes, y ojo que no me dio sensación que la temperatura fuese mucho mayor que en multitud de conciertos a los que he asistido por nuestras latitudes. Detalle a agradecer. Y es que tras el parón no le encuentro sentido a que metan un interludio y reanuden con solo de ruiditos sintetizados y batería de Carey. Creo que cuando te estás dejando temarrales de la vida como Lateralus, la misma Right in Two que serviría para saciar las ganas de jugueteo de percusiones de Carey o Ticks and Leeches, por citar algunas, no es lo más adecuado sólo dejar para el final como temas de verdad Vicarious y Stinkfist en mi opinión. Una última canción en la que mediante parlamento previo de Maynard abrió la veda de sacar el móvil y hacer alguna fotillo o grabar vídeos tras primero agradecer el comportamiento durante la hora y tres cuartos previa al respecto de la prohibición. De ahí la imagen chunga que encabeza esta crónica. Pues nada, en general impresión de haber vivido una primera parte hasta el bis absolutamente brillante pero que no se remató para obtener el nivel de matrícula que sí por ejemplo alcanzó la última vez que vi a Maynard el pasado año con A Perfect Circle. En cualquier caso, una noche para el recuerdo y es que ya se sabe que se va a un concierto de Tool cada vez que se alinean los astros y es año bisiesto.

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