En las antípodas VI

Por esta sección aparecerán artistas cuyas latitudes están distantes, o no. En cada capítulo viajarán desde las antípodas dos grupos para acabar encontrándose en el núcleo del universo sonoro. Y es que los polos opuestos se atraen. O eso dicen…

Volvemos a usar esta sección como contenedor en el que meter a bandas, carreras o como es el caso de hoy nuevos discos de combos que por un motivo y otro encajan en el concepto original detrás de las entregas anteriores. A día de hoy me apetece analizar a dos proyectos que en los últimos años han venido a dar una vuelta y encabezar en diferentes áreas todo el batallón de bandas black metaleras de nueva  hornada que buscan aupar el género maldito en base a unas raíces pero sobre todo a una manera de entender técnica, melodía y nuevos sonidos junto al black más primigenio. En ambos casos comparten el hecho de ser combos en la que sigue habiendo cierta mística en sus miembros componentes, eso y el uso de caracteres algo extraños en las grafías de sus nombres, especialmente para uno como yo de números/ciencias. Hoy toca hablar de los polacos Mgła y Mizmor (מזמור).

Mgła: Age of Excuse

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Provinientes de la bella Cracovia, M y Darkside bajo unos pasamontañas conforman la base de una de las bandas que más alegrías en cuanto a metal en general nos ha dado en la última década. Tomando de base el nihilismo y existencialismo como base lírica y con una musicalidad claramente orientada hacia el black metal melódico de nueva ola, los polacos han conseguido hacerse un nombre preferencial cuando nos referimos a las bandas más importante del género. Dejando a un lado todas las cuestiones ideológicas y polémicas que han envuelto a la formación, tenemos a un grupo que ha sido capaz de dar lecciones magistrales como hicieron ya en Groza y sobre todo en su anterior Exercises in Futility que sirvió para reivindicarlos y ponerlos a primer nivel en el plano internacional. El pasado Septiembre publicaron su cuarto larga duración denominado Age of Excuse en el que vuelven a usar la inquietante fómula de enumerar temas y mostrar seis piezas, al igual que en el citado Exercises in Futility, donde ponen de manifiesto no han perdido el mojo para producir auténticas barbaridades sónicas hirientes, potentes y viscerales. No descubriremos la pólvora dando relevancia nuevamente el trabajo de Darkside ni encumbrándolo como lo que es, uno de los baterías más acojonantemente técnicos de todo el circuito, pero es imposible escapar de sus tentáculos cuando trabaja los platos como lo hace en el primer tema del nuevo disco. Unos minutos finales con un trabajo a las baquetas que remiten a lo mejor de la insuperable Exercises in Futility V. Sin embargo no todo es contar las alabanzas del tremendo baterista, ya que su compañero de fatigas, el señor Mikołaj “M.” Żentara, alcanza cotas altísimas en la caústica y dolorosa Age of Excuse III. Esos rugidos y esa miseria arrastrada cuando canta “Ersatz revolt Ersatz rebellion” junto con un trémolo demencial conforman uno de los momentos más epatantes de todo el disco.

Para todos los amantes del blast-beats y esos meloblack riffs a la orden del día viene especialmente prescrita una Age of Excuse IV con ciertos aire épicos, si bien no termina de ofrecer todo el potencial de los polacos. Con un tono descaradamente más melódico arranca la siguiente Age of Excuse V que otorga cierta dosis de originalidad en la introducción y en el desarrollo posterior. Menos comprimida de elementos y más despojada si cabe de la abrumadora omnipresencia de la batería, al menos en la primera mitad, actúa como contrapunto estilístico dentro de los parámetros musicales más o menos lineales que vertebran de principio a fin este disco, y casi por extensión el predecesor. Hacia el final se guardan la joya que es la última pista, quizás junto el tercer tema conforman los más compactos y que mayor impronta dejan desde la primera escucha. Nueve minutazos de absoluta lección instrumental por parte de estos polacos. El fluir de los riffs acompañado de un bastante minusvalorado trabajo vocal de M te lleva en volandas hacia una bella oscuridad. Vuelven ahí a aparecer como en las grandes ocasiones los redobles sobre cymbals característicos con el sello intransferible y personal de Darkside. El cambio de tono y tempo del remate de los últimos cuatro minutos finales es absolutamente redondo.

En conjunto podría decir que Age of Excuse anda un escaloncito por debajo en cuanto a inspiración compositiva aunque en cuanto a ejecución resulta difícil ponerle alguna pega a los cañonazos que atesora en los temas I, III y VI especialmente. No los pude pillar en su paso el mes pasado en Barcelona al andar de vacaciones y tras leer alguna crónica parece que me perdí algo gordo. Más allá de la sospecha continua que son sus movimientos demasiado nazi-friendly -algo de lo que también peca y mucho su paisano Nergal de Behemoth, insert your meme favorito de Miguel Bosé es Nergal aquí-hay que conceder el valor artístico que tiene otro paso más solidísimo de una de las maquinarias de nueva construcción que mejor trabajan el black metal de este milenio.

Mizmor: Cairn

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De todos los proyectos de los denominados One Man Metal Band -ya saben aquellos en los que un Juan Palomo todo se lo guisa y se lo come él solo- no es el de A.L.N aka Mizmor el que más prolífico haya sido de una última generación que incluye a colosos como Panopticon o Leviathan. Sin embargo, el artista de Oregon dejando de lado splits, compilaciones y directos publicados nos ha ganado para su causa no con cantidad sino con calidad. Su anterior Yodh de 2016 con su fusión entre black-doom y atmósferas asfixiantes nos enseñaba todo el poderío en cinco piezas singulares de un artista cuyo sentimiento de angustia sabía volcarse en su música como pocos están dotados para hacerlo.

Con Cairn regresó hace un mes Mizmor, tercer disco de larga duración, en una faceta conocida, pero con un trasfondo de dudas existenciales que marcan a la obra con matices más melancólicos– hay pasajes en los que sobrevuela la sombra del funeral doom– y como narrador de un viaje fascinante inmersivo de reflexiones tan crueles como lo absurdo de la realidad de la vida que planea sobre la maravillosa apertura de Desert of Absurdity. Acerca de la propia temática e idea de los caminos vitales, mojones (Cairn en inglés) y la pérdida de la fe que constituyen el eje central lírico de la obra ha hablado largo y tendido Liam Neighbors (A.L.N) con la gran Emma Ruth Rundle en una entrevista totalmente recomendable para quien quiera ahondar sobre el proceso de creación y contexto del artista.

En lo estrictamente musical, habrá a quien chirríe la inclusión de ciertos pasajes menos hirientes y más transparentes como son la introducción de la citada Desert of Absurdity con esa guitarra desenchufada tan bella o el son final de Cairn to God que podría colar por ser firmado por YOB o Pallbearer. No es mi caso, ya que de hecho la introducción en la misma línea de A Semblance Waning del anterior disco la disfruté muchísimo. Asombrado me quedo tanto con la pulcritud de detalles con la que es capaz de elevar Cairn to God con momentos que me hacen pensar en cómo me epataba muchos tramos de Mirror Reaper de Bell Witch – nexo común por cierto en la firma de la portada de ambos discos por el cotizado pincel de Mariusz Lewandowski- como con la crudeza con la que es capaz de golpear de inicio en la tensa Cairn to Suicide. Un tema que literalmente acongoja cuando frena y vuelve a aparecer esa guitarra acústica que parece querer anunciar un réquiem ante un acto fatídico como el suicidio. Y pese a la oscuridad angustiosa que se cierne sobre el marco contextual, existen momentos como el final de la propia Cairn to Suicide de aparente épica melodía victoriosa más luminosa que de costumbre. El más de cuarto de hora final con The Narrowing Way me lleva al convencimiento absoluto de estar frente a uno de los mejores discos no solo de metal del año sino en general de este 2019. Magistral doom y unos riffs y growls capaces de abrir el cielo en dos.

A estas alturas no hay que estar al juego de comparar Cairn con Yodh sino más bien sería lo conveniente adentrarse sin cortapisa en una obra tan superlativa que con las escuchas aún le sigues encontrando detalles desapercibidos en anteriores visitas. Música para los sentidos. De esa única, cautivante y que te zarandea el alma y la psique.

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