Informe Musical Semanal en clave escandinava

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Titulo así el repaso semanal no porque servidor ande de paseo por los fiordos noruegos, de escapada de puente preinvernal en Copenhague ni tan siquiera porque haya acudido a cierta demoníaca cadena comercial sueca a comer sus demandadas  a la par que ramplonas albóndigas. El motivo es más bien que durante la última semana, o par de ellas para ser más exacto, me he sumergido en varios discos que poco o nada tienen en común en lo musical pero que sí comparten una misma procedencia geográfica: Finlandia, Suecia y Noruega. En un año al que se le empieza ya a ver el cartón y por consiguiente uno empieza a mirar en perspectiva y a preparar recapitulaciones es ciertamente reconfortante seguir teniendo lanzamientos recientes que te atrapen ni que sea por unos días. Es el caso por ejemplo del nuevo disco de los fineses Profetus. En un año en el que hemos disfrutado enormemente de discos venidos de los gélidos países del norte como son los casos de Cult of Luna o The Moth Gatherer todavía hay hueco para otros nombres con credenciales suficientes para meterse en el Top 25 de Final de Año. Vayamos al turrón, o en este caso al Bollo de Santa Lucía.

Profetus: The Sadness of Time Passing

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Con el puñetero cambio de hora ya tenemos la noche encima a las seis de la tarde y claro las horas post-laborales se prestan a que uno se sumerja en el oscuro averno con su buen disquito de funeral doom dando vueltas. Y resulta que Profetus justo ahora vienen con un timing perfecto para lanzar un tercer disco de pura mística que vendrá a ocupar el slot vacío que durante meses no he sabido llenar con lanzamientos de funeral doom metal canónicos. El año pasado fueron Mournful Congregation los que con un gran disco-algo más barroco que éste eso sí- se ganaron mi corazón y ahora lo hacen los fineses con ese regusto tristón y magno que desprende este género. Los casi 15 minutos del tema homónimo de apertura muestran todo el poder del lamento e invocación supraterrenal, pero es con la siguiente Nostalgia donde acabo por entregar mi alma. Ecos de teclado cual órgano de fondo y el lento caminar en procesión de la batería otorgando el poderío e ímpetu propio. La voz de A. Mäkinen de gravedad soberbia te sumen en la negrura y recogimiento más absoluto. El tramo de melodía final del teclado y la épica creciente convierten al tema en cuestión en una pieza regia y majestuosa como pocas que he oído en las últimas semanas. Algo menos entusiasmo me genera a mitad del tracklist Momentary Burial en la que las guitarras cobran algo más de protagonismo sobre la atmósfera de teclados, más doom y menos funeral podríamos resumir. Sin embargo a partir de ahí volvemos a la inmensidad del resonar de los teclados en los primeros compases de Northern Crown que aunque se destape con un tramo casi recitado algo random sabe construirse posteriormente alrededor de un buen desarrollo más amenazador. Si no llegas con las fuerzas justitas y todavía sigues meciéndote en la oscuridad y bruma tendrás recompensa con una Tiarnia que corona una gran obra. La tormenta enunciadora de principio como recurso introductorio para luego bordear unos terrenos similares a los caminados al principio del disco. Ayuda que la producción del disco no caiga en elevar demasiados los tramos de teclados, defecto del cual suelen pecar mucho disco del género en el que se acaba hundiendo todo lo demás y no hay forma de rescatar nada. Lo dicho, otoño plomizo y funeral doom siempre de la mano.

 

Leprous: Pitfalls

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Saltamos a la Noruega de Leprous. O si en este caso quisiera empezar a sacar a algunos cuchillos a la Noruega de Einar Solberg para ser más exactos. Y es que así creo que habría que definir el sexto disco de Leprous, el disco en realidad de Einar Solberg en solitario rodeado de la gente que le acompaña desde la etapa Malina y el todavía primitivo fiel Tor Oddmund a las seis cuerdas. Pitfalls es el disco más reposado y en el que más prevalece la privilegiada de Einar por encima de cualquier otro patrón, melodía o recurso compositivo. Todo al servicio de un cantante que se embarca en un arriesgadísimo viaje partiendo de los arreglos épicos de Malina y va mucho más allá jugando a introducir bases y tempos que muchos verán similitudes con el trip-hop e incluso el R&B. Ya había dejado pistas por el camino como esa versión de Massive Attack de Angel antes de la salida del álbum. No termino de pillarle el punto a la épica algo barata y grandilocuente de finales a todo o nada en Distant Bells o Alleviate, que sinceramente tiran mucho por el lado más barato de Muse o 30 Seconds To Mars. Especialmente la segunda me irrita como nunca antes me había pasado con la banda noruega. Below con su tempo y arreglos me parece mucho mejor confeccionada y con más sentido. En esa especie de teclado/xilófono que abre la veda en Observe the Train veo un guiño demasiado obvio a No Surprises de Radiohead sin que el tema a posteriori me ofrezca prácticamente nada más que la confianza y excelsa interpretación de Einar. El encaje progresivo de las guitarras livianas de By My Throne con los arreglos de cuerdas es de los pocos momentos que me excitan medianamente. El bajo de trazo grueso tan marca de la casa hace acto de presencia casi por primera vez en una At The Bottom con unos coros a la Queen cual Muse en The Resistance que tampoco me epatan lo más mínimo. El desarrollo instrumental final y cambio de tercio vocal de Einar sí que es lo suficientemente brillante como para despertarme del bostezo que en mayor medida me provoca el disco. Hacia el final del disco intentan incrustar una canción corta como Foreigner donde recuperan una vertiente más rock/metal en la que todos los instrumentos suenan a la par sin que echemos ninguna lagrimita como hacíamos en el pasado con lo mejor de The Congregation o Coal por citar brotes verdes del pasado. The Sky Is Red cierra con once minutos donde los riffs sincopados de Tor aparecen y la batería de Baard se quita un poco el corsé. Un tema que pese a su duración, quizás por su vena progresiva-en algún descuelgue guitarrero oigo ecos de Plini- sea de los pocos que me enchufaré en el futuro cuando entre en el catálogo de la banda noruega. Una intentona más de que nos guste el disco por el hecho de ser quien son y lo que nos han hecho disfrutar en la última década que por lo que de verdad contiene un disco que más allá de cuestiones estilísticas hace aguas por muchos lados, y eso, es algo que hasta ahora con Leprous jamás había ocurrido de manera tan flagrante. Einar se ha marcado algo similar a lo que hizo Alex Turner con los monos en su últimos disco: ha embaucado a sus compañeros para sacar su disco en solitario de debut bajo el nombre de la banda por la que todos le conocemos.

 

Opeth: In Cauda Venenum

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Decimotercer tratado discográfico de uno de los nombres propios de la escena progresiva por más que pasan los años. Hablamos de Opeth, obviamente. La cabeza pensante del combo, Mikael Åkerfeldt, sigue dando muestras de una lucidez en su evolución que no todos tienen. Si en los últimos años tras el rutprusimos con su pasado de influencias death progresivas habíamos tenido de cal y de arena parece ahora que Opeth por fin consiguen entregar un disco en la etapa posterior al Heritage donde todo suene mucho mejor atado y compacto. Desde que presentaron Heart in Hand daba la impresión de que estábamos ante un momento de inspiración de “Miguelito” más alto que en los algo inconsistentes pasos anteriores, sensación que queda refrendada tras oír varias veces un álbum que si algo peca es de excesivo, tanto en lo de la duración como en la cantidad de elementos, matices y barroquismo contenido. Pero claro, estamos ante un disco de progresivo con todo lo que ello conlleva. Åkerfeldt logra encajar esos pasajes sosegados melódicos como en Dignity en el que apoyado en unos arreglos de xilófono metálico es capaz de introducir a posteriori un riff espectacular y dejar unos coros que beben de aquella vertiente melódica exquisita del Watershed. También destaca el manejo de las baquetas del rubiales Martin “Axe” Axenrot con un toque preciso y certero no solamente en la superior Heart in Hand sino en cortes con una oscuridad intrínseca mayor como son Next of Kin o en la a ratos algo destartalada Charlatan con todo esa maraña de bajos abriendo paso a la voz de Mikael. Ejercicio casi kraut progresivo. Aparecen como de costumbre con gran peso los teclados y arreglos en canciones de tono y corte preciosista en el caso de Universal Truth,  cara más envolvente y magna The Garroter o en Lovelorn Crime. La segunda parte del tracklist merma algo mi percepción sobre la totalidad de la obra al considerar que acaba dispersando mucho el conjunto. La única excepción ahí es el magisterio progresivo ofrecido por All Things Will Pass en la que se cocina una profundísima canción en la que se muestra qué son en esta década Opeth. Huelga decir la influencia de una banda que en el género progresivo ha influenciado a otras tantas -aquí por ejemplo en Universal Truth los seguidores de Soen encontrarán alguna similitud- de generaciones sucesoras. Opeth encontrando el delicado punto de equilibrio entre su pasado más reciente.

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