Informe Musical Semanal edición potaje del día después

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12 de Enero de 2020. Merecido descanso el tomado tras un Diciembre en el que nos habíamos puesto bien las pilas desgranando los mejores discos oídos durante 2019. Y tras unas vacaciones toca regresar a las rutinas habituales, si bien esta semana seguiremos aún teniendo la cabeza un poco ladeada para ojear por el espejo retrovisor algunos  discos y artistas a los que por cuestiones de desconocimiento, imposibilidad física o pereza no les había dado su oportunidad pero que bien merecen ser subrayados por aquí habida cuenta de la calidad respectiva de sus lanzamientos. En otro orden de cosas, y mirando más hacia el frente y la actualidad, esta semana me topaba por diferentes vías con una interesante reflexión acerca del oligopolio imperante por apenas tres-cuatro agencias de bookings internacionales que copan esta edición del cartel del archifamoso -y cada vez más archiodioso desde la distancia- festival de Coachella. Para los neófitos que no conocemos los entresijos y mecanismos propios del negocio de la industria musical en directo, los nombres de Paradigm, WME y CAA pueden que no suenen a chino, pero al parecer sus tentáculos y poder hace que carteles de megafestivales se acaben convirtiendo en su cortijo y coto privado de caza. Seguramente este mismo ejercicio en festivales menos masivos y de corte independiente a este lado del charco no sea tan evidente pero sí que proporcional aunque a otra escala. Este hecho más allá de lo anecdótico plantea el debate de la penetración de grupos de corte independiente en según qué festivales así como la programación repetitiva y en bucle de un ramillete de artistas a los que las agencias citados van rotando según sea el año e intereses. Otro efecto dominó de un capitalismo salvaje en el que los más fuertes sobreviven y sobreexponen su producto frente a contrincantes muchos escalones por debajo que apenan sacan la cabeza para coger una bocanada de aire y no acabar ahogados. Es lo que hay, qué le vamos a hacer. Vayamos al turrón.

Obsequiae: The Palms of Sorrowed Kings

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Se me había pasado por completo darle una oída al trabajo lanzado por Obsequiae en Noviembre. Y la verdad que bien vale la pena detenerse y escucharse un disco en el que siguen conjugando la fórmula de comprimir tramos de corte black melódico, algo de ambientación folk, lisergía doom y otros ramalazos metaleros que los convierten en difíciles de encasillar. Rugen esas guitarras melódicas en cortes como Ceres in Emerald Streams o en la más virtuosa In The Garden of Hyacinths. En otros momentos se acercan más a una vena mística del género pero sin tirar por un ocultismo evidente. El tercer disco de esta banda les ha servido para auparse en numerosas publicaciones especializadas de metal como uno de los discos más inspirados de 2019 por lo variado de su propuesta y por un trabajo y ejecución de guitarras de su líder Tanner Anderson excelente. Otro disco más de una gran cosecha metálica la del pasado 2019.

 

Pillars: Cavum

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Otra de las tónicas de mi 2019 musical fue el remontadón de los grandes géneros intrumentales de la pasada década y media: post-rock y post-metal. Grandes discos como los de We Lost The Sea, MONO, Russian Circles o Jambinai tuvieron su parte de culpa pero rebuscando entre el sinfín de nombres adheridos a estos sonidos a lo largo y ancho del planeta me he topado con unos Pillars provenientes del estado norteamericano de Indiana que publicaron a mitad de 2019 un disco de género de toma pan y moja. En Cavum, segundo referencia de los mismo, nos encontramos con seis temas directos, concisos de una mayúscula épica y carácter. Hay momentos en los que pienso en Pelican y otros en Long Ditance Calling- en Black Prayer especialmente- o Toundra. El que hubiesen editado con dunk!records ya era sello y suficiente garantía del nivel pero es que en temas como Dissolution consiguen magistralmente sonar grandes sin caer en clichés. En los pasajes más ensoñadores y cinemáticos de Solace y sobre todo de Dying Light suenan algo menos convincentes, pero a poco que en ésta última juegan las cartas del crescendo de manual y el redoble marcial final cortado por esa especie de coitus interruptus se ahuyentan mis dudas sobre un combo que libra por libra tenía material de TOP 25 Antípodas Sonoras.

 

Domo: Domonautas Vol. I

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Posamos nuestras miradas en discos que no tuvieron su hueco de la escena nacional. Alicante tuvo su cuota en mi selección con el gran trabajo de Pyramidal pero es que unos afines- Lluís Mas participa en este disco firmando percusiones y mandos de producción- como son Domo han lanzado un psicodélico tratado de ese heavy psych de humareda espesa que tanto agradece uno. Arranca el asunto con una bruma psicodélica instrumental y bajo martilleante en Oximoron que despega un poco más el tempo y los niveles de distorsión hacia el remate. Sin embargo la pieza más brillante de la colección es la siguiente Astródomo que se acerca más a un stoner que a la psicodelia setentera propiamente, si bien los arreglos de Pablo Criado y Samuel Riviere mantienen ese ramalazo espacial que tanto los emparenta con el fantabuloso disco de los citados Pyramidal. Astródomo es con rotundidad una de los mejores 5 temas lanzados en nuestro país el pasado año, y eso sin cogerme el día tonto que entonces me vengo arriba y no le encuentro rival. Palabras mayores. 12 minutazos de matrícula de honor. En Ritual del Sol caminan más por la vía sugestiva psicotrópica y en las guitarras deudoras del pasado distorsionado de tantos genios que nos dejaron hace mucho. Planisferio regresa en cambio ala senda de la pesadez pétrea y deja otra buena selección riffs con los que dejarse el cuello. Otro trabajazo desde una Alicante en la que todo no es arroz a banda.

 

Xavier Calvet: Crosswinds

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Al bueno de Xavier Calvet, más conocido por su rol principal en Bullit, no le había dado mucha bola en su faceta en solitario hasta ahora. Ha sido a raíz de escucharme el repaso nacional por parte del recomendable y abrazable Luís Benavides en su Ecualizador cuando he advertido de las bondades del rock de corte clásico y con toques de americana que contiene un Crosswinds que se erige como uno de esos discos perfectos para amenizar la conducción por una carretera sosegada y de paisajes agradables. El arranque The Runner es puro The War On Drugs. Esas guitarras y ambientación remiten al gran Adam Granduciel con un temazo brutal si bien esa sombra no sobrevuela demasiado durante el tracklist. El ároma clásico de Hard to Believe It y los ritmos simples -no confundir con simplones- de composiciones calmas como The Sunlight Brigade donde se cuelan coqueteos con el autotune a la Bon Iver también entran de maravilla. No obstante es en piezas de pellizco como Fading in the Open donde Calvet y su cohorte consiguen tocarme la fibra de manera notable. Un disco agradable se coja cuando se coja.

 

Caspian: Circles on Circles

Caspian

Segundo adelanto del disco nuevo de Caspian para el que solo habrá que esperar apenas otras dos semanitas. Sorprendente girito el que ofrecen en esta canción llamada Circles on Circles en la que la banda instrumental vira y muta hasta casi transformarse en City & Colour con un tema eminentemente marcado por su cariz acústico y que será el broche final del nuevo disco. Nada que ver con la post-rockera y movida Flowers of Light ni con la sugerente e hipnótica Barfly –una pena que se quede como cara B mi favorita de la terna- que ya compertieron en Noviembre. Esperemos para emitir un veredicto de una banda que en su último trabajo del 2015, Dust and Disquiet, no logró alcanzar las cotas de magnificencias que sí habían escalado en el pasado con discos tan especiales y rebosantes como Waking Season (2012).

Biznaga: 2k20

Biznaga (2016)

Una de mis bandas favoritas de la escena patria me ha puesto los dientes muy largos nada más arrancar 2020 con el adelanto del que será su nuevo trabajo discográfico y que verá la luz en próximas fechas vía Slovenly Records. Bizanaga regresan con un tema en el que sigue patente el punk con letras inteligentes de Jorge Navarro y el personal toque de la voz de mi tocayo Álvaro García. El núcleo de raíces malagueña de la banda sigue tocado con la varita acompañados genialmente por sus secuaces. Todavía guardo el gran recuerdo de cuando les vi en la Sala Vol y por méritos propios es uno de mis discos nacionales más esperados de cara a 2020.

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