Informe Musical Semanal y much@ lady drama

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Quien más quien menos nos hacemos en ocasiones bastante paja mental. Y si no miren como esta semana abrazábamos teorías conspiranoides para encontrar causa plausible a la impactante imagen de unas buenas docenas de estorninos esparcidos por una carretera tarraconense. Cómo hubiese gustado a algunos improvisar misterios y teorías de no haberse aclarado cual guionistas de aquella Flashforward en plenos furor post-Lost. Volviendo a la realidad, este pasado Viernes volvimos a corroborar que algo de fe se puede seguir depositando en la humanidad. En Barcelona dos sold-outs en salas como Heliogàbal y VOL cortesía de Mujeres y Viva Belgrado. Bandas del urnderground, cada una de su palo, pero con una base de fieles seguidores con ansias de nueva música. Idénticamente remarcable el doble completo de unos Nueva Vulcano para los que no ha habido suerte de pillar entrada a tiempo pero que también regresan en 2020 con nuevo material según cuentan. Bandas que comparten todas ellas el hecho de cantar en castellano y con unas letras que más de uno y dos se tatuarían o, bajando un puntito de intensidad en la escala de la hipérbole, al menos usarían en sus bios de Twitter -qué divertido cuando este recursito lo usábamos los teenagers en aquel Messanger tan arcaico visto a día de hoy- como carta de presentación. Que sí, que somo unos lady dramas, quizás con una propoción a partes iguales de pose/déficit de casito y de sinceridad pero todo por continuar el show. Mejor que nos entre un ataque de nostalgia por el 24 aniversario del estreno del peliculón que ilustra esta entrada.

Viva Belgrado: Sala VOL 21/02/20

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Siempre es algo extraña la sensación cuando en un concierto te enfrentas de seguido a un buen puñado de canciones inéditas por parte de un artista/banda del que conoces casi de pe a pa todas sus canciones. Ya me pasó algo similar aunque más chocante cuando vi a Mogwai por primera en el Primavera del 2017 y tocaron íntegro el entonces todavía no estrenado último disco de la banda escocesa. El Viernes noche minutos antes de que comenzara el concierto en un corrillo sobre el que pegaba la oreja oía confirmar al propio Cándido Gálvez que irían alternando bloques de más o menos tres canciones nuevas con otros bloques de temas conocidos. Una vez descartada esa experiencia rara, era el momento de disfrutar y juzgar el nuevo material de una banda que para muchos había quedado algo olvidada en el parón de los cuatro años desde aquel magnífico Ulises. Presentaron de tirón nuevos temas y cogieron tono progresivamente yendo de menos a más durante su actuación. Los lady dramas que auguraban un girito sonoro por aquello de aquella Guillotinas no tendrán mucho donde agarrarse porque los temas nuevos suenan bastante naturales en cuanto a evolución del pasado de la banda con partes cercanas a la intensidad emocional más limpia y a los arrebatos screamo y post-hardcore. De lo nuevo me gustó especialmente el remate final instrumental de varios cortes- la tercera canción que sonó y alguna del segundo bloque con palmas incluidas del bajista Ángel en cierto momento- donde brillaban la pegada del nuevo batera Ávaro Mérida y el toque  fino y anguloso de Pedro. Recuperaron para comunión total con el respetable temas de su pasado como Annapurnas, Osario, Apaga la llum o Por la mañana, temprano. Mención aparte merecen el momento erizante con De Carne y Flor con un final con Cándido pletórico que deja aturdido emocionalmente y esas sorpresas back-to-back de colaboración con los Cala Vento-recuerden que Cándido ya participó con ellos en el último disco de los del Empurdà- y la versionaza de One Armed Scissor de At The Drive-In. La intepretación a pulmón habitual de Cándido de ese interludio del Flores, Carne sigue impactando tanto como la primera vez que la presencié en directo. Una bandaca a la que aún muchos les cuelgan el sanbenito de dirigirse únicamente a flequilleros agorafóbicos y con problemas de autoestima y que sin embargo tiene esa cualidad imprescindible a mi modo de ver en toda banda: integridad. Y si no me creen, vean como prueba la anécdota de la reacción y palabras de Cándido – “nunca hacemos esto”- ante la insistente solicitud de bis de un público que en bastante ocasión olvida que esto no debería convertise en un recital de una orquesta en una verbena manchega. Otra prueba que evidencia la lealtad infinita de sus fans más acérrimos es como alguno lanzaban peticiones tan de fondo de armario de la discografía como El Gran Danés. Finalmente cedieron y es que al final va a resultar que los menos lady dramas de los allí presentes fueron los cuatro que se subieron a tocar durante hora y cuarto.

Biffy Clyro: Instant History

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Menudo mojón, macho. Y cuidado porque se les empieza a acabar el crédito tras un Ellipsis que fue otro cagarro espantoso. Siempre duele ver a una banda con la que has pasado tantos buenos ratos verla implosionar en una “supuesta evolución musical” que acaba tornándose en una venta de alma al diablo del mainstream más vacío, desalmado y ramplón que pueda uno imaginarse. Eso mismo le pasó a gran escala a colosos tipo Arcade Fire, Coldplay o Muse y a día de hoy son un grato pero vago recuerdo. Lo mismo pero en niveles y fases diferentes parece estar ocurriéndoles a peñita tipo Tame Impala, los propios Biffy Clyro y espérate que pronto Leprous no sigan ese maldito camino. Lo de Simon Neil y hermanos Johnston tiene aún más gracia porque ellos mismos advierten de que esta línea poppie no tiene continuación en el nuevo disco. O sea colegas, que me estáis confirmando que este ñordo es sólo para ver si sirve de gancho o explíquenme qué sentido tiene dentro de la nueva obra entonces. Sea como fuere, la canción en cuestión opta esta vez por los arreglamientos horteroides y épica de baratija de lo peor de unos 30 Seconds to Mars. Espero que de verdad todo el asunto les sirva para ver panoja porque si no, no tiene perdón de Dios.

 

Sparta: Empty Houses

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Qué difícil acordarse de Sparta. La banda de Jim Ward, ex At the Drive-In, con sus múltiples hiatos y vueltas no entrega material discográfico desde aquel Three del 2006 que a servidor en su momento le gustó muchísimo. Ni me había percatado que seguían “vivos” y que incluso habían lanzado hace un mes un adelanto y ha sido con este segundo, Empty Houses, cuando he recibido noticias de ellos. El caso es que su cuarto disco saldrá en Abril bajo el título Trust The River, y a juzgar por la nueva música adelantadas parece que irá por unos derroteros alternativos más limpios y con menos tensión y ritmo que aquellas magníficas Taking Back Control, Weather The Storm o Erase it Again de aquel lejano predecesor. Curiosidad al menos por seguirle la pista a uno de los losers oficiales de la historia de aquella fantabulosa banda de El Paso ya nombrada demasiado hoy en este repaso.

 

Chubby An The Gang: Speed Kills

Chubby And The Gang - Speed Kills

¿Qué coño está pasando en Londres? Léase esto con la entonación y profunda voz de Quequé. El caso es que empiezan a salir bandas jóvenes y noveles como churros con propuestas la mar de divertidas y curradas. Si el año pasado la dupla black midi y Black Country, New Road soprendían ojito con estos Chubby and the Gang que se han sacado un debut de veinticinco minutos a saco Paco que te deja picueto. No quiero comparar con las bandas citadas puesto que aquí lo que predomina y mucho es un punk garage canalla raudo y veloz de temas rápidos de dos minutos y coros etílicos/hooliganescos. Enuncian en su título de manera premonitoria que la velocidad mata, y de esa celeridad aquí hay para dar y tomar. Especialmente agraciadas son composiciones como el tema homónimo o la descacharrante y rápida Can´t Tell Me Nothing. Hold your Breath  y Blue Ain´t My Colour son otros importantes pepinacos con los que perder buena parte de la dentadura en una sala tipo Sidecar yendo como Las Grecas. No pierden la energía y la frescura a lo largo de todo un tracklist que camina -aunque más bien había que decir esprinta- en línea recta en cuanto a objetivo y propuesta musical a excepción de lo que podríamos considerar corte final de las dos mitades/caras. Son precisamente esas Trouble (Yo Were Aways On My Mind) y las más resacosa Grenfell Forever las únicas que se salen del guión de mientra más velocidad mejor. Y sí, la velocidad mata, pero también entretiene la muy cabrona. Tremendo sorpresón en Las Gaunas.

 

Moloken: Unveilance of Dark Matter

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De la fértil escena musical de la localidad sueca de Umeå ya os hemos comentado en más de una ocasión. También habitan dicha ciudad la banda post-metalera Moloken cuyo nuevo disco fue lanzado a finales de Enero de este 2020. Sería fácil emparentarlos con Cult of Luna o con los también suecos y recomendados en 2019 The Moth Gatherer. Sin embargo, Moloken van en una dirección vocal más cercana al sludge más pétreo y en lo instrumental con más ramalazos progresivos y menos cinemáticos propios del post-metal más cultivado por aquellas latitudes. En Unveillance of Dark Matter nos encontramos con un trabajo finísimo donde tienen cabida tanto el sludge abrasivo – en Hollow Caress y Unbearable queda patente- como algunas visitas a parajes más proggies como son los casos de Shadowcastle (Pt.1) y Lingering Demise. Más que subrayable esa mezcla con el bajo tan al frente y omnipresente que recuerda al tratamiento que le dieron al mismo en los últimos trabajos de Rivers of Nihil y Blood Incantantion. No es casualidad que saque dos bandas algo más afines al death como referencias y es que las voces de Nicklas y Kiristoffer Bäckström acercan la música de los suecos a tales extremos. El rollo protosludge al estilo primeros Mastodon se cuela en la impresionante Venom Love que hubiese encajado perfectamente en el Remission o el Leviathan. Tampoco da excesivo cuartel en ese sentido el final con el tema de mismo nombre que el álbum. Seis minutos enfurecidos con una base rítmica dándolo todo marcando el paso con ímpetu devastador. Probablemente me quede a medias con la sensación de que faltan momentos de dejar volar la imaginación e introducir tramos más técnicos y progresivos en unas composiciones que en algún momentos pueden pecar de linealidad.

 

Pearl Jam: Superblood Wolfmoon

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No he sido nunca un gran seguidor de la banda comandada por Eddie Vedder. De toda la hornada noventas de Seattle y aledaños siempre fueron por los que menos simpatía tuve. Un hecho que quizás siempre ha tenido que ver con su clara diferenciación sónica con respecto a compañeros de generación mucho más identificables con aquello que vino a ser el grunge. El caso es que siempre he seguido desde una prudente distancia a Pearl Jam, y aunque no creo que en 2020 venga a reconciliarme con ellos al menos con su segundo adelanto Superblood Wolfmoon recuperan cierta pulsión rockera clásica. Con una campaña promocional curiosa cuanto menos, deja entrever que no hay que dar por perdidos todavía a estos dinosaurios norteamericanos que habían comenzado este 2020 con mal pie con una Dance of the Clairvoyants ciertamente olvidable con su rollitos 80´s.

 

Mark Lanegan: Skeleton Key

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Otro nombre propio asociado al florecimiento inicial de la escena de Seattle de la última década del pasado milenio y que luego se ha distanciado sobremanera musicalmente es Mark Lanegan. El vozarrón de Lanegan regresa en 2020 para sacar álbum firmado en solitario. Habrá que esperar hasta Mayo para oírlo íntegramente pero por ahora nos deleitamos con su característica y profunda voz en Skeleton Key donde sigue con el traje de crooner puesto. Esperemos que tenga más suerte que la que tuvo en su último paso en vivo por la ciudad condal.

 

Portrayal of Guilt: The End of Man Will Bring Peace to This Earth

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Va a resultar al final que el repudio que le tenía a las bandas abonadas a Ep´s, splits y lanzamientos “menores” se me va a acabar por cuenta de los tejanos Portrayal of Guilt. El potentísimos cuarteto que el año pasado nos noqueaba con un EP de 10 minutos caótico y vigoroso ahora entrega nuevo tema incluido en un split a medias con Slow Fire Pistol. Tremenda jauría la desplegada por Matt King y secuaces durante tres minutos que vienen a reafirmar esa etiqueta inventada que alguna vez he leído que los describe como blackened post-hardcore. Absolutamente impresecindibles.

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