Informe Musical Semanal de hashtivismo desde el sofá

Cómo evitar que la pereza se apodere de ti

El postureo es algo superior a mi ser. Me enerva como pocas cosas. Lo repudio con el mayor de los odios que puedo albergar en mi interior. Es por ello que esta semana-y si amplío el prisma las últimas semanas- casi me da un patatús cuando observo de manera casi generalizada vacías y estériles formas de posicionarse ante un asunto como es el problema generalizado como el racismo y en particular los sucesos de brutalidad policial ante colectivos históricamente perseguidos como el afroamericano en Estados Unidos. El hecho en sí de posicionarse no me parece mal per se, faltaría más, el problema lo tengo con las formas. Pregonar en tu perfil favorito de tu estupenda Red Social tres líneas y media soltando reflexiones huérfanas de honestidad para luego acto seguido ante problemas de la misma índole discriminatorios más cercarnos y tangibles de la vida misma, vas y pasas de largo. La absoluta definición de postureo pura y dura. Del más ruín, además. Esa penúltima pamplina que nos ha dado el Siglo XXI que ha venido a denominarse “hashtivismo social” es una soberana patraña. La gente verdaderamente comprometida en una causa -cualquiera loable y justa que se te pase por la cabeza- jamás lo pregona a los cuatro vientos en busca del beneplácito de un tercero. ¿O acaso todos esos posts del Blackout Tuesday no es otro jueguito con el que conseguir likes por parte de influencers y personalidades famosas? Así lo creo, ciertamente. Una campaña “bienqueda” al igual que casi todas las marcas y compañías han apostado por campañas publicitarias en plena pandemia con las que realizar otro capítulo importante en la estrategia de brandwashing de cada cual. Postureo y más postureo. Como suele decir alguien a quien escucho en otro ámbito del entretenimiento que no es el musical, “tus hechos resuenan tan fuerte que hacen que no oiga tus palabras”. Pues eso, que ante tanta palabrería y postureo en redes se eleva la cruda realidad de tanta y tanta peña que luego cuando se mira el espejo lo que ve es a alguien que se agarra el bolso cuando se cruza con un subsahariano por la calle, que pone mala cara cuando se le sienta al lado un magrebí en el metro, que usa lenguaje despectivo hacia compañer@s de trabajo latin@s y que levanta el morro cuando le presentan a alguien que no es calcadito en raza o etnia a su estampa. Razismo, clasismo, elitismo. Lo puto peor, vamos. Así que menos retahílas de palabritas cuquis para tu perfil de RRSS con quinientos símbolos de almohadillas y más aplicarnos el cuento en el día a día desde ya, que bien tarde que vamos.

Sr. Chinarro: El Bando Bueno

Sr Chinarro, crítica del disco El Bando Bueno (2020)

No hace mucho me interpelaba vía Twitter el propio Antonio Luque –aka Sr. Chinarro que recalcarían los más modernos- que la productividad en este país está mal vista. Más allá de la ácida mordiente con la que el sevillano normalmente hace uso de sus textos -en todos los ámbitos- me he acordado de esta respuesta al reflexionar e intentar valorar en su medida su nuevo disco El Bando Bueno. Quizás la fórmula autoimpuesta de Luque para ser prolífico e ir lanzando obras de estudio cada año o dos en los últimos tiempos provoca que el artista vaya explorando diversos terrenos sin que ellos tengan necesariamente que estar alineados con los gustos de sus oyentes, ya sean casuales o los que le llevamos siguiendo desde hace un tiempo. El Bando Bueno es un disco de pop alternativo con bastante presencia de los arreglos sintetizados. Hay casos donde encajan con bastante gracia -véase el caso de Planeta B, Aplauso, No Recuerdo y Sábanas Santas- mientras que el tono de Una Famiglia Reale excesivamente kitsch se contrapone en dicha percepción. Hay momentos durante un disco que va cortito y al pie – 10 canciones en algo menos de 35 minutitos- en el que nos acordamos de un pasado algo más cercano a ramalazos oscuretes rollos The Smiths/The Cure como son los punteos y tempo de la citada Aplauso, la más que notable Escorpio donde el tono intimista se funde a la perfección con la gravedad habitual voz de Luque o el guiñito al pasado con aparición de Sandra en los coros de Telaraña. Por contra, hay composiciones más corales de “banda” que pueden recordar al sonido del anterior Asunción como pasa con Arlequín y La Odisea en la que la electricidad de las guitarras se adueñan del protagonismo. Ni que sea por otro puñadito de canciones a seleccionar sigue justificando que su ritmo de creación y publicación no es del todo erróneo.

 

Mrs. Piss: Self-Surgery

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Con una portada tan escatológica como digna de las de peña como Pissgrave, se presenta en sociedad el proyecto que lideran a medias nuestra querida Chelsea Wolfe y Jess Gowrie. Con líneas musicales en las que la ascendencia habitual del tono plomizo y lúgubre de la de Sacramento están más que presentes aquí la novedad es cierto gusto por ir puntualmente hacia un terreno más urgente y menos dependiente de la atmósfera y la tensión creciente de su carrera artística principal. Quizás Knelt es la que más se acerca a lo que sería el patrón clásico de la artista y podría haber entrado en Hiss Spun sin desentonar en absoluto, por lo que no me extrañaría que fuese creada tras aquellas sesiones. La más cáustica Downer Sorrounded by Uppers es punzante y adictiva a partes iguales. La vena más punk y visceral de Chelsea colándose por doquier en Self-Surgery. Más rugosa y de trazo grueso es M.B.O.T.W.O. En Nobody Wants to Party with Us hay microarrebatos industraloides bastante rugosos así como los gritos procesados en You Took Everything cambian el tono totalmente de una canción que por riff principal arrastrado parece del catálogo antiguo de los Alice In Chains. En unas fechas en las que los proyectos paralelos y grabaciones de los mismos van a proliferar como setas habida cuenta de la necesidad de ingresos de los artistas al existir la paralización casi absoluta de la industria de los directos que los alimentan es siempre de agradecer encontrarse con que algunos de éstos nuevos combos con fecha de caducidad -o no- aportan matices interesantes más allá de suponer un pasatiempo y necesario ingreso para sus mentes pensantes. Adelante con cosas ricas como la publicada por Mrs. Piss.

 

Bell Witch y Aerial Ruin: The Bastard Wind

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Aunque no esté disponible aún en Bandcamp sí que veo por ejemplo en la plataforma Tidal que ya se le puede hincar el diente a los deliciosos 19 minutos que darán apertura al disco que publicarán al alimón Bell Witch y Aerial Ruin a final de este mes. Segundo adelanto que hemos podido escuchar y sin lugar a dudas es con este con el que empezamos a vislumbrar algo importante por parte conjunta entre Dylan Desmond, Jesse Shreibman y Erik Moggridge. Folk-funeral doom para endulzarte el final de dominguito antes de darte cabezazos contra el muro del comienzo de semana. Plácido domingo, jodido lunes que decía un crack… Más triste que ver que ni 100 visitas tiene el asunto en YouTube…

 

Nueva Vulcano: Las Rotondas

Nueva Vulcano. Los mirlos negros. ROCKDELUX (2015)

Uno de nuestros tríos favoritos, Nueva Vulcano, han publicado vídeo de adelanto de otro temita de su nuevo disco que tienen pendiente de publicar vía BCore próximamente. En la nueva Las Rotondas suenan 100% Nueva Vulcano con esa habitual mezcla de letras de aparante frívola sencillez pero todo sobresalientemente ejecutado y milimétricamente aderezado de requiebros melódicos que hace que finalmente acabes calado hasta los huesos con sus canciones. Inevitable acordarse de ese proyecto magnífico que es Nación Rotonda dada la temática lírica de transfondo de la canción.

 

Steve von Till: Shadows on the Run

Nuestra perilla favorita de los californianos Neurosis, Steve von Till, vuelve a lanzar material en solitario. Ya adelantó en Mayo Dream of Trees como parte promocional de un libro que también ha escrito este buen hombre. En Shadows on the Run no inventa nada y sigue con su característica voz profunda, tono etéreo y reflexivo que ya ha cultivado en su pasado en solitario. Arreglos de cuerda y piano variados para aliñar una canción mucho más cinemática y atmosférica que sus incursiones con Neurosis. Compramos.

 

Thou: Blessing of the Highest Order

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Amén de proliferar los proyectos paralelos otra consecuencia de la paralización de los conciertos es que muchos grupos han aprovechado para grabar versiones de todo tipo de otras bandas. A pesar de que en la mayoría de los casos no dejan de ser anécdotas, unos cracks de la mutación sonora en clave metal como son Thou han decidido compilar un tremendo puñado de canciones de los icónicos Nirvana que ya tenían por ahí grabadas y recopilarlas juntitas en una colección tremendamente satisfactoria para cualquiera que le tuviera un mínimo de afecto a Kurt y compañía. Por cierto, me niego a dar chanza al enésimo rebrote de la teoría de la conspiración de Kurt y su muerte que esta semana he visto por redes. Preferible enchufarse el artefacto de lo jefazos Thou y engorilarse con la traslación hacia el riff crujiente de joyas atemporales como son In Bloom, la rabiosa Territorial Pissings, la no menos furiosa Aneurysm o la más que curiosa Something in The Way en clave Thou descarnada. Caviar de beluga.

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