En las antípodas VII

Por esta sección aparecerán artistas cuyas latitudes están distantes, o no. En cada capítulo viajarán desde las antípodas dos grupos para acabar encontrándose en el núcleo del universo sonoro. Y es que los polos opuestos se atraen. O eso dicen…

Volvemos a usar esta sección como contenedor en el que meter a bandas, carreras o como es el caso de hoy nuevos discos de combos que por un motivo y otro encajan en el concepto original detrás de las entregas anteriores. Me apetece enormemente analizar a dos grupos que han publicado dos discos la mar de disfrutones, cada uno en su palo, y con mimbres suficientes para colarse a final de año entre lo mejorcito. Unos vienen desde la musical cuna del country Nashvile (EEUU) y otros de la más cercana Oporto (Portugal). En ambas obras tendréis riffs de calibres y tonalidades dispares pero sobresalientes. Hablamos de All Them Witches y su Nothing as the Ideal  y Gaerea con su Limbo.

Gaerea: Limbo

El quinteto portugués Gaerea es uno de esos nombres de la escena de nueva hornada black metalera europea no nórdica que más ruido viene generando en el último lustro. Y eso que la formación sólo cuenta con un EP, un disco publicado en 2018 que los catapultó, Unssetling Whispers, y un publicado a finales de Julio Limbo con el que empiezan a consagrarse y asomarse a la liga de lo grandes nombres surgidos de la escena polaca, islandesa o griega en últimos años. Ciertas son las similitudes en cuanto a un sonido blacker de base melódica con Mgła o en patrones más épicos con los austriacos Harakiri for the Sky.

Limbo ha supuesto su debut para un sello de la potencia y altavoz de Season of Mist algo que para una banda proveniente de un país como Portugal no especialmente cantera exportadora habitual de bandas a nivel internacional en clave metal es vital para ganar en repercusión. Sin embargo, tampoco hace falta adornar mucho más su propuesta y es que Limbo con un arranque tan espectacular y mayúsculo como son los 11 minutos de To Ain ya te ponen derechito y en órbita. Espectacular el trabajo de Nuno a las baquetas en un tramo final de blast beats digno del olimpo de bateras del género. Angustia y tonalidades oscuras con matices como decíamos son la base sobre la que se sustenta un disco con el suficiente dinamismo como para que dejarte con sensación de estar ante una banda con recursos suficientes para sacar la cabeza dentro de la sobrepoblada escena.

Esos trémolos y uso de cymbals nos remiten al sonido de los dos últimos álbumes de Mgła. La inclusión de coros y ciertos ramalazos más épicos en ciertas transiciones tampoco sobran. El catártico inicio de Glare con sus disonancias y blast beats es otro punto álgido del tracklist.

Más arriesgada y saliendo de cierto patrón y zona de confort es el desarrollo instrumental de los primeros minutos de una Conspiranoia que libra por libra se presenta como candidata a pelear con los dos primeras temas a pieza más redonda de la obra. Menos extrema, sí, pero con unos cambios rítmicos y transiciones que acojonan tanto por lo compositivo como por la fluidez con las que se suceden.

Menos impacto me causa de primeras la canción más a saco-paco y con riffs más death que black como es el caso de la cortita Urge de clara intención de divergencia sónica sobre las anteriores y que bien podría venir firmado por unos Behemoth. El remate final de guitarras afiladas es lo más destacable de una canción que tampoco desentona en el global. Finalmente, los portugueses dan muestra de confianza guardándose el tema más largo para el final. Trece minutos en los que acabar de darnos razones para auparlos como uno de los absolutos ganadores de 2020. Deja menos ojiplática que To Ain pero de nuevo el trabajo de baterías y afligidas voces nos endulzan otro alegato misántropo enrabietado más comedido en vigor pero altamente adictivo en cuanto a trabajazo melódico.

Tremenda francesinha nos han regalado unos Gaerea que deberían estar en todos los repasos de lo mejor del año de la prensa especializada metálica con un disco que mira de tú a tú a los últimos lanzados por bandas de mayor calado en la escena black europea en las últimas fechas.

All Them Witches: Nothing as the Ideal

All Them Witches

A All Them Witches siempre les he seguido la pista pero desde una distancia prudencial. Quizás fue con su cuarta obra, Sleeping Through The War, donde más tiempo pase de la mano de esa propuesta que auna elementos progresivos y psicodélicos con algún guitarrazo contenido de corte stoner y también ramalazos de aires más sureños folclóricos. El anterior disco ATW a pesar de contener temas destacables como Fishbelly 86 Onions, 1st vs. 2nd y Diamond no terminó de convencerme globalmente tanto. En cierta manera podríamos emparentar su música como unos Elder más lisérgicos y rarunos y sin tanta preponderancia de guitarrazos distorsionados.

Por suerte, su sexto trabajo publicado recientemente, Nothing as the Ideal, recupera cierta pulsión más stoner. Quizás buena parte de culpa de un mayor encaje lo tiene que el disco empieza notablemente con una Saturnine & Iron Jaw en la que la dupla Charles Michael Parks Jr y Ben McLeod se desmelenan en cierta forma y construyen una canción apoyadísima en un riff machacón que vertebra todo el tema e incluso algún arrebato a nivel de arreglo que bien firmaría Josh Homme para Queens of the Stone Age. Con esas bazas también se presenta una Enemy of My Enemy que mejora por mucho lo que esperábamos de Elder en 2020 y que no ha terminado de darnos. En ese mismo corte sónico hay otros temas como una 41 que es una auténtica apisonadora con otro riffaco y una línea de bajo hipnótica. Sin lugar a dudas de lo mejor del disco y uno de los temazos del 2020. Lights Out es otro cañón de trazo grueso de stoner con solos incluso.

Mas pausadas son The Children of Coyote Woman– emparentada en el tiempo con aquella The Marriage of Coyote Womany la casi interlúdica Everest que no deja de ser algo más que unos arpegios con reverb grabados en una toma en directo.Los dos temas más largos del disco son See you Next Fail y Rats in Ruin situándose ambos por encima de los nueve minutos. En la primera juegan la carta psicodélica descaradamente en la conjunción de guitarras en un desarrollo tenso que explota finalmente con otro gran solo de guitarra. El cierre descaradamente épico de Rats in Ruin no es del todo de mi agrado y su efectismo de medio tempo no me encaja con el resto de la identidad del disco. No por ello me queda una sensación mala, y es que los norteamericanos han conseguido crear una obra que puede gustar a amantes fronterizos de bastantes subgéneros como el Stoner, el garage, el rock clásico, la americana, e incluso el progresivo más psych. Aplausos.

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